domingo, enero 27, 2008

Sueños


Me ofrecen la tinta amarga de sus labios
azul veneno,
negra mortífera,
invisible como sus besos,
el verso inconcluso de su cuerpo
que se ha quedado desdibujado
en algún cajón de mi mente,
la estrofa ancha de sus caderas
cuando baila sin mí,
las palabras
que dejará de pronunciar en vida
y me anuncian un mal despertar de la muerte.
Letras de piel
que nunca se han leído en mis manos,
el ritmo de su risa roja
que madura lejos de las raíces
de mi humor terco
y tímido…

Así,
¿cómo podría yo
frágil ante la ausencia
en la que nunca ha estado ella
dejar de sucumbir a sus ofertas?

Bórrenme de lo real
y compongan mi poesía
en su papel de tierras fértiles,
lejanas…

No me abandonen,
no deseo abrir los ojos
para descubrir que mi Dios
se olvidó de escribirla

jueves, enero 24, 2008

Impulso


La vida nace ceñida a dos ojos de llantos abismales,
ajustada a gritos que intuyen la llegada al averno.
Luego es que aprendes a reír en omisión
de tu propia existencia terrenal,
pues dentro guardas pecados que nadie conjetura.
¿Y qué?
Aquí sigues como androide
fingiendo pertenecer al edén de lo impuesto.

Sabes que con una palabra la puesta en escena se desploma,
la marioneta se derrumbará frente a los asistentes al teatro de lo normativo,
y rotas las cuerdas de lo reglamentario
será el hazmerreír de la concurrencia.

De pronto,
en un impulso desenfrenado
abandonas el puerto de gentes comunes
y resuelves zapar en tu bote de dudas de papel.

Tus turbaciones como remos en tu poder
te encaminan hacia lo prohibido.
Visualizas la tormenta en el límite de lo presentable
y persuades a tus convicciones de que las consecuencias no importan ya,
que quizá haya posibilidad de sobrevivir al diluvio.

Te aproximas a gran velocidad,
los relámpagos encolerizados de la sociedad en la sala del juicio te espantan
y los truenos en vilo declaran culpable al nuevo reo.
¡Cadena perpetua al infractor!

Te descubres sola en la celda de lo impronunciable y
tratas vanamente de silenciar al crepúsculo que murmura:
hoy debes suicidarte,
no se te antoja probar el sabor de la diferencia.
Vive para mañana
y tu agonía será el suplicio de un arrepentimiento perenne.

Haz tu elección,
de ti depende el porvenir del nacido defectuoso.

viernes, diciembre 14, 2007

¿Gusto?

La racionalidad ha sabido abrir sus túneles de instinto inhumano...
imposible, no, lo es...
no es ético... y qué más le da...
irracionalidad hablando en impulsos mudos...

Intercambiar el éxtasis del roce por tortuosoas peleas,
el inacabado respiro por lágrimas solitarias,
tensiones que reprimen punzantes suspiros silenciados por esperanzas carentes de sujetos,
ruidos de sentimientos mitigados por gritos desangrantes de futuro...

Una mala jugada,
el trueque de quien se aferró a lo que nunca tuvo y soñó haber tenido...
Pérdida,
devaluación del espíritu,
reembolso de lo que ya fue usado y no tiene ningún valor...
Ganancia,
conciencia del poder propio,
sobrevaloración de lo que se presenta,
subestimación del que no supo verlo...

Saber recibir... la puerta al mundo del rico en corazón...
Saber discernir... la cualidad del alma pura...
Saber percibir... la desdicha del visionario...
Saber escoger... la realidad del que en tranquilidad siente...

Bienvenidos los sentimientos inexplorados,
es la vida en una más de sus lecciones sin tutor...

sábado, diciembre 08, 2007

Hasta la próxima


Mis palabras volverán a ser testigos de mi presente cuando el amor se decida a susurrarme nuevas promesas...


Por ahora... la depresión dejará de ser su espera y el silencio callará su ausencia.


Nos veremos en otros tiempos...

miércoles, noviembre 21, 2007

Elecciones




VS

Desierto

Las fuerzas de brazos cruzados,
y el orgullo en su poltrona con aire despectivo y señorial.

Me deshidrato de besos carentes de exclusividad,
seca de piel ajena llora mi alma lágrimas desérticas.

Oasis de pertenencias consumadas juegan a seducirme,
hilachados manantiales de vidas entrelazadas refrescan mi anhelo.

Tormentas de arena violentan mi despertar,
y una sed de muerte se descubre en soledad.

De soles ardientes agoniza el viajero,
y el agua de vida le ofrece esta vez el descanso eterno.

domingo, noviembre 18, 2007

Juicio


Tendrá miedo, lo tendrá. Volverá atrás una y otra vez como lo hago yo cada noche... llorará como lloro yo la pérdida de mi independencia. Tratará vanamente de volver sobre sus pasos y entenderá que caminó sola. Su elección, no mía... su peso, no el mío.

Prioridades, creí que al tenerlas resueltas se aclararía el camino. Primera prioridad... not achieved... pasa a ser la última de repente.

Segunda prioridad... salir del país. No huyo, recreo mi soledad y la enfrento a los ojos. Nuevas personas, nuevo hogar, nuevas calles, nuevos planes, nuevas experiencias, nuevo amor... NUEVA VIDA.

Tercera prioridad... dejar hacer, dejar pasar. Otro golpe que no sorprende... duele bajo, como una punzada histérica, como la puñalada de odios asesinos. Hiere, se mantiene dentro... sostenida. Lloro, lloro, lloro, lloro.
Paso al banquillo caminando débilmente. Lo busqué yo, sí. Lo elegí yo, sí. Lo eché todo a perder, sí. Lo intenté, sí. Lo creí posible, sí. Me ilusioné, sí. Perdí, sí. CULPABLE. Sentencia a seguir: cadena perpetua a su desilución y silla eléctrica al tormento. Precio pagado. Caso cerrado.

Sin enamoramiento no hay ilusiones, sin ilusiones no hay motivos y sin motivos se emprende una nueva búsqueda. El tiempo pasó sin piedad, los golpes me entorpecieron y las lágrimas me curaron. El corazón se acostumbra a olvidar.

martes, noviembre 13, 2007

¿Do you speak english?

Fort Lauderdale, Florida. Hacía más de una hora habíamos tocado tierra estadounidense y nos encontrábamos en un modesto motel ubicado frente a la playa.

- No desempaquen todo porque sólo nos vamos a quedar dos días aquí. Saquen dos mudas y vuelvan a meter las maletas al carro – dijo mi papá.

El carro, un Honda verde oscuro, lo había rentado mi papá en el aeropuerto. No era lo suficientemente amplio para una familia de cinco personas, pero no estaba del todo mal, y aún olía a nuevo. La idea era recorrer todas las costas del estado de Florida en un mes y medio, sin una agenda precisa y sin reservaciones. Así eran los viajes con mis padres, y mis hermanos y yo ya nos habíamos acostumbrado. Lo único que tenía fecha exacta eran los tiquetes de avión que indicaban el día de regreso a Colombia: 25 de julio.

- Tengo hambre – dijo mi hermano al tiempo que salía del baño del cuarto que nos había sido asignado por el dueño del motel, un hombre de unos 40 años, un poco pasado de peso, calvo, pero de aire gentil.
- ¿A dónde quieren ir a comer? – preguntó mi mamá.
- Taco Bell – respondí entusiasmada desde una de las camas.
- Bueno, entonces vayan al carro – dijo mi papá mientras lanzaba por los aires las llaves del carro para que mi hermano las atrapara – Yo voy a preguntarle al dueño dónde queda.

Todos nos quedamos absortos. Mi mamá dejó de desempacar los utensilios del baño y se quedó mirándolo sin entender. El inglés de mi papá era precario, por no decir que nulo. Nunca tuvo la oportunidad de asistir a un colegio bilingüe como habría querido, razón por la cual no lo pensó dos veces para meternos a nosotros, sus hijos, en uno de ellos. De vez en cuando se animaba a ayudarnos cuando teníamos que estudiar vocabulary, pero las lecciones nunca terminaban bien. “¿Qué quiere decir Birth?”, preguntaba mi papá. “Nacimiento” respondía yo. “Mal. Vuelve a estudiar y te vuelvo a preguntar más tarde” sentenciaba él. “¿Entonces qué significa?” preguntaba yo desconcertada. “Pájaro” aseguraba triunfante mirando el cuaderno que sostenía en las manos sin dejar que yo lo viera. “Papá, eso es bird”. Entonces él fruncía el ceño, se cruzaba de brazos y daba por terminada la sesión de estudio.

- Mi amor, tú no sabes inglés – le dijo cariñosamente mi mamá – Tatis, ¿por qué no vas y preguntas tú?
- No. Imposible que no pueda. Díganme cómo se pregunta dónde queda Taco Bell – dijo mi papá mirándonos a mi hermano y a mí.

Lo contemplé un momento mientras trataba de pensar en la forma más sencilla de formular la pregunta para evitarle complicaciones. Su pantaloneta azul oscura siempre arriba de las rodillas, sus tenis blancos que no suelta y nunca le combinan con nada me causaron de repente cierta simpatía.

- Sir, where is Taco Bell? – dije muy despacio y pronunciando cada sílaba con detenimiento
- Sir, guer its Taco Bell? – imitó mi papá.
- Where is – repitió mi hermano.
- Where is
- Ajá – dije yo aprobando su pronunciación.
- Bueno, entonces nos vemos en el carro ahora – dijo mi papá, y salió del cuarto.

Todos nos dirigimos al carro. Mi hermanita, de dos años de edad, se echó a llorar porque mi mamá le había apagado el televisor. El calor era insoportable. Mi mamá tuvo que poner el aire acondicionado del carro a todo dar para que no nos deshidratáramos dentro. Mi hermana seguía llorando en los brazos de mi mamá.

- Sir, where is Taco Bell?

El dueño del motel, de movimientos lentos y ojos perdidos, levantó la vista del periódico que sostenía en las manos, miró a mi papá desde detrás de sus inmensos lentes y se mantuvo en silencio por unos segundos. Mi papá, temeroso de no haber sido entendido, volvió a decir:

- Sir, where is Taco Bell?

Dos mujeres que estaban charlando alrededor de una pequeña mesita situada en un rincón de la recepción se quedaron de repente en silencio y miraron a mi papá con extrañeza. El dueño del motel rió un poco y le explicó paso a paso qué indicaciones debía seguir para llegar a Taco Bell. Al terminar, el dueño del motel sonrió. Mi papá le devolvió la sonrisa, dio la espalda y se dirigió a la puerta sin decir más. Las dos mujeres lo siguieron con la mirada hasta verlo salir del lugar.

Mi papá se acercó al carro, abrió la puerta y entró por el lado del conductor. Todos nos quedamos esperando unos minutos a que hablara, pero no dijo nada.

- ¿Le preguntaste? – dijo finalmente mi mamá.
- Sí.
- ¿Te entendió?
- Supongo.
- ¿Y qué te dijo?
- No tengo idea – dijo mi papá encogiéndose de hombros.

Mi hermano y yo nos echamos a reír. Mi papá no dijo nada y se cruzó de brazos.

- Tatis, bájate tú y le preguntas – me pidió mi mamá.
- Está bien… - respondí a regañadientes y con un poco de risa mientras abría la puerta del carro.
- No – sentenció secamente mi papá. Se había puesto sus gafas imitación Ray Ban y se dispuso a arrancar sin más. Apenas tuve tiempo de cerrar la puerta. – Lo buscamos y ya.
- No quiere quedar como un imbécil con el dueño del motel – susurró a mi oído mi hermano. Los dos nos reímos en silencio.

Casi una hora después, estábamos comiendo en el Burger King situado al lado de nuestro motel. Mi papá no quiso comer, se limitó a sentarse y a mirarnos cruzado de brazos.

viernes, noviembre 09, 2007

miércoles, octubre 31, 2007

Ojos en el reflejo


El cansancio siempre pujando sobre los hombros, es el tedio de haber vivido demasiado…

Hoy el sol ha salido siguiendo su rutina, esa misma que me recuerda lo inexplicable de la vida, lo insignificante de mi existencia… Me tomo mi tiempo para levantarme de la cama, no encuentro el impulso necesario para enfrentar la vida que pasa ante mis ojos sin mayores repercusiones.
Me dirijo con pasos lentos, casi arrastrados, hacia el espejo. No me acostumbro aún a mi nuevo corte de pelo. Una mirada rápida y furtiva y parezco más joven, quizá de unos quince años si mucho. Me detengo entonces en mis ojos y me clavo la mirada. ¡Qué extraño es verse directamente a uno mismo sin el velo del auto juicio! Unos ojos verdes y apagados me miran del otro lado sin compasión, con una mirada triste y perdida, pero fija, siempre fija. Veintidós años parecen ser muy pocos entonces, demasiado pocos cuando la vida ha dejado sus rastros… los circunda, los hunde, vuelve opacos este par de ojos mancillados por lágrimas pasadas y amores construidos a punta de recuerdos.

Un manto gris, casi granuloso, cubre por un momento el verde de esos ojos atentos… es la nube de recuerdos que no deja de atacar en soledad, esa soledad fría y ácida, que no descansa hasta recorrer los más sensibles recodos de la sensibilidad humana hasta hacerme sangrar y agotarme en llanto. Pero hoy no lloro y el reflejo tampoco. Hoy sólo hay cansancio… dos ojos exhaustos me miran como suplicando una tregua, una que decido concederles.

Pero la nube gris aún no se ha ido y, tras una polvorienta muralla de protección, descubro miles de besos… los ojos verdes del reflejo se desnudan ante mí. Besos masculinos, casi herméticos, con sus largas lenguas húmedas de deseo que asfixian hasta el más intrépido sentimiento. Besos desbordantes de mujer, apasionados, suaves y blandos al contacto, casi fugitivos. Besos largos y lentos, que se hunden en la exploración del propio sentir. Besos cortos y rápidos, siempre agitados y en espera de un nuevo y más atrevido movimiento. Los veo todos, uno a uno en la grisácea nube de recuerdos mudos… he besado el pasado con frenética aferración, como queriendo atrapar en algún lugar de esa cavidad oscura mis sueños sin suelo. He besado el presente, con esos besos vacíos y distantes, para luego verme en los ojos del instante que no prometen nada más que el hoy. He besado mi futuro en besos largos y continuados, que duran meses, quizá años, y no parecen desgastarse con el correr del tiempo que todo lo cura, hasta el amor más voraz.

Lo he tenido todo y he visto su discurrir lento por el trazo tosco de mi vida. También he visto cómo se aleja, cómo me deja todo lo que una vez obtuve y retuve como si fuera mi único motivo, el último suspiro que me ata a esta vida ajena de compañías eternas. Y al marcharse, dejan su huella, ese color opaco en los ojos que me miran, como si cada pérdida se llevara consigo el brillo de los sueños. Y dejan la derrota al lado del cansancio que me sofoca. Sólo dos ojos, los mismos de siempre, los que han cargado con mis errores y decaídas… ellos y la soledad. Sí, la soledad, siempre al lado, esperando tranquilamente el momento para caernos encima como prueba del desastre, la misma que no lleva la cuenta de los malos pasos o las amplias y francas sonrisas, que le da lo mismo si hemos amado o nos hemos pasado de boca en boca sin haber dejado de nosotros ni siquiera un poco en el camino que han marcado nuestras lenguas… ¡qué más le da! Al final estará siempre allí, con sus inmensos brazos fecundos en la oscuridad… sin juzgar, sin señalar… ese trabajo no lo deja a nosotros, fieles rehenes de su silencioso andar, desconocidos de una vida que nos fue dada y nos puede ser arrebatada por igual… sin avisos previos, sin alarmas… y así como vino se va, sin habernos dado el chance de descubir si quiera el por qué.

Bajo la mirada al suelo y lo mismo hacen los dos ojos en el espejo… verdes opacos, opacos de vida, de cansancio, de experiencia, de sufrimientos… conocedores desgraciados de su destino sin propósito. Ya nada les importa… el amor, los sueños, las ilusiones… que vayan o vengan, la misma da, se han cansado de esperar lo que no se les prometió nunca.

El sol se oculta por el occidente, dejando tras de sí un halo de luz que no demorará en desaparecer tras él, condenando a todos los seres… enamorados, tristes, ilusionados, exitosos, sonrientes, sufrientes… a la propia existencia oscura.

Mis ojos, ya no puedo ver mis ojos… una oscura tela de noche se ha interpuesto entre ellos y yo.

domingo, octubre 14, 2007

Depresión

Un alto de camino al infierno,
el diablo de largos tedios y sabor a cal,
la misma oscuridad carnívora de sufrimientos ajenos,
es el puñal impulsado frenéticamente por lo que no se tiene.

Su dolor y el mío en dos extremos intocables,
extrañas de susurros ligeros y efímeros,
palabras que se anclan a callar las lágrimas,
es el sentimiento sin puerto.


Mi vida que se niega a embarcar en sin regresos,
la presente soledad sin promesas soñadas,
grietas abiertas tentando a abismos demoniácos,
es la degeneración del alma en pena.


No mires, la verguenza de hallarme viva la recuerdo en tus ojos,
Cierra los ojos, dale olvido a la miseria de la existencia unívoca,
abrelos de nuevo, te apremia la desgracia con su desgastante continuidad,
llegó el momento de levar anclas.

domingo, octubre 07, 2007

Cuento 2

Dio una última aspirada a su cigarrillo y lo apagó en el cenicero frente a él. Se quedó absorto observando cómo se dibujaban las figuras de los recuerdos en el humo que exhalaba lentamente. Ya no la veía a ella, y se sorprendió al descubrirse solo en su propio mundo, uno que ya no le pertenecía a ella. Sabía que ya todo estaba arreglado, no había vuelta atrás. Para no dejar mucho espacio a sus pensamientos que, estaba seguro, se encargarían de encontrar razones suficientes para aliarse con el arrepentimiento, tomó otro trago largo de su cerveza.

Por su ventana vio el sol en lo alto del cielo, jugando escondidillas con las nubes. Jose, el alcohol es para los viejos que ya conocemos el dolor de cerquita y no sabemos qué hacer con él, le habría dicho su madre si lo viera, tal como le decía cada vez que lo encontraba bebiendo. Si mi madre supiera lo vieja que es mi alma, pensó con tristeza. Pero su madre nunca lo escuchaba y sabía que ahora tampoco lo haría, así que no había razones para perder el tiempo en el intento, como ya lo había hecho en tantas ocasiones cuando era niño.

El timbre lo despertó de sus divagaciones. No esperaba a nadie, lo sabía, y tampoco deseaba esperar a nadie, ya había esperado demasiado y se había hartado de hacerlo. La espera nos vuelve viejos y mantener viva la ilusión, muertos vivientes, se dijo para sí. Tal vez era Pedro, el portero que de cuando en cuando subía a llevarle la correspondencia, pues hacía ya algún tiempo que no había vuelto a salir…no recordaba con certeza cuánto, había dejado de importarle. “Llega un momento en que el hombre pierde la noción de su existencia y es entonces cuando se abandona al olvido de sí mismo. El hombre al que el dolor le ha carcomido el alma”, leyó de nuevo en su tablero de tiza ubicado en un rincón de la sala, mientras se dirigía a la puerta. Tampoco recordaba ya en qué momento había escrito esas palabras.

Abrió la puerta lentamente con la mano que tenía libre, en la otra llevaba su cerveza casi vacía. Ante sus ojos apareció una figura femenina, y sus recuerdos olvidados cobraron vida. Ella hizo un gesto de desaprobación al ver la cerveza y sonrió con complicidad. “¿No me invitas a una?”, dijo. “Claro” respondió él aún estupefacto, y la dejó pasar.

Julia, ese era el nombre que le lanzaban sus recuerdos, se sentó en el sofá de la sala, entre latas de cerveza bebidas meses atrás y cenizas de cigarrillos desperdigadas por doquier. “¡Por Dios!” exclamó “¿Qué has estado haciendo?”. “No mucho Julia” respondió él, reconociendo para sus adentros que, de hecho, no había hecho nada. Trajo consigo otras dos cervezas y se sentó en el sillón frente a ella sin decir más.

Ella supo entonces que no había mucho más de qué hablar, no había razón para cordialidades absurdas ni frases amistosas. “Jose, he vuelto por ti”, se lanzó a decir ella sin rodeos. Él la miró desconcertado y vio frente a él su sueño ya olvidado. Vinieron a su mente esos días amargos en que lloró su ausencia y su derrota materializada, esas noches desaforadas en que besó enloquecido a mujeres desconocidas y las llevó a la cama para comprobar que, en efecto, ninguna de ellas era Julia, ni podrían serlo jamás, porque Julia era sólo una… la mujer ausente.

La miró con la ilusión moribunda en los ojos, le sonrió y bajó la cabeza. Ella, sin comprender, se arrodilló frente a él y tomó sus manos tiernamente entre las suyas. “Jose, fue un error, todo fue un error, desde el momento mismo en que te aseguré haberme enamorado de otro. La verdad es que nunca pude olvidarte.”, aseguró, mientras una lágrima se escapaba de sus ojos cristalizados. Él fijó sus grandes ojos negros en los de ella y se encontró de frente con su pasado, pero no se alteró… ya había tomado la decisión de vivir en el presente. Sin previo aviso, Julia lo besó. Un beso lento y pausado, luego rápido y eufórico.

En menos de lo que él pensaba, estaba besando de nuevo su cuerpo de ilusiones, recorriendo cada parte de su mujer olvidada en destellos de dolor, penetrando enloquecido sus recuerdos más profundos, lamiendo sus sueños corroídos por el tiempo, para dibujar de nuevo los contornos de su mujer amada y olvidada.

Al despertar, la noche se asomaba ya por la ventana. Miró la hora, 7:15 p.m., aún estaba a tiempo. Se sorprendió al ver el rostro de Julia a pocos centímetros de él, profundamente dormida y sus gruesos labios separados apenas un poco. La seguía encontrando hermosa, no había duda de ello, pero un vacío lo carcomía por dentro… era el lugar que había ocupado el amor por ella. Comprendió entonces que ya era demasiado tarde, que el olvido le había arrebatado de las manos a la mujer de su vida, y el amor, por mucho que se intente, no puede recordarse ni vivir del pasado.

Lentamente y tratando a toda costa de no hacer ruido, se levantó de la cama y se vistió. Sacó la maleta ya lista de debajo de la cama y la llevó hasta la puerta. Los de la mudanza vendrían al día siguiente por sus cosas y se las harían llegar. También le había dicho a Pedro que llegaría en la mañana una muchacha para dejar el apartamento perfectamente limpio y organizado para sus nuevos inquilinos. No quedaba mucho más por hacer.

Tomó un papel y un esfero de su escritorio y escribió: No llores tu tardanza ni des cabida al arrepentimiento. Preguntaste qué hice durante todo este tiempo: lloré el duelo. No me esperes en el pasado, el presente ya me ha alcanzado Deja que te dé alcance a ti también y ahí podré quererte.

Salió al pasillo y cerró la puerta silenciosamente. Sabía que nunca más podría amarla, pues al olvido no se le puede recordar jamás. Le quedaba la satisfacción de haber dejado todo su pasado tal y como lo había soñado.

Había llegado el momento de vivir el presente y soñar su futuro. Se llevaba la ilusión de presenciarlo con una mujer presente.

viernes, octubre 05, 2007

Nada fue...

Llena de dolor intravenoso,
de besos cortados por palabras secas,
de alientos carentes de sentimientos perseverantes,
de miradas vacías de sus oscuros ojos inexpresivos.

La mujer que entró con hoyos de otro,
que desea llenar lo que él no da, con casualidades sin futuros,
que vio en mí una posibilidad para huir de su monotonía,
que cree soltar sus detestadas ataduras viviendo al día,
y amarra así los sueños de este ser que aún no se da por vencido…

El miedo le corroe el presente que dice vivir,
y cobarde se marcha dándole la espalda…
El corazón se encoje fulminado por lo que se dio,
el sueño unilateral de lo que nunca fue...

La mujer de pasos largos y atrevidos,
la niña sin huellas…
La mujer de oportunidades que no escapan,
la niña que teme arriesgarse…
La mujer descomplicada y sin preocupaciones,
la niña que llora en silencio…
La mujer de un solo amor,
la niña de todos…
La mujer que no promete nada,
la niña que cumple sus promesas...

Paso, paso, paso…
Atrás, atrás, atrás…
Amor a los instantes,
pavor a la pertenencia,
y continúa perdida en su rumbo cíclico…

Es ella la mujer liberada,
la niña esclavizada,
y en el fondo un oscuro vacío que se niega develar,
uno que nunca podrá sanar él,
y mucho menos quien desee ir muy lejos...

domingo, septiembre 30, 2007

Domingo


De regreso a mi casa… el fin de una historia, el comienzo de mi nueva vida… Curioso recorrer de nuevo esa carretera de regreso. Vuelvo con la mujer que quería sacar olvidada, y un nuevo tormento en el corazón…

Él tal cosa, él tal otra, esa canción es él… bla bla bla. La presencia que sabía, no podría derrotar. Triste… triste. A pesar de saber desde un principio que sería así, algo dentro de mí se estremece.

Chao, chao… Me devuelve la maleta vaciada de mí, llena de ella. No lo sabe, no lo sabe. Triste… triste.

Siempre hay algo más. Send. Siempre hay algo detrás de mi besos (sé que no puedo generalizar con ella… ella no es de plurales), tal vez siempre lo habrá… sentimiento. Siempre hay algo más… ella y él… su vida.

Me retiro de un intento con una derrota anticipada…me retiro y lo dejo para quienes sí disfrutan las confusiones… ella.



Acompáñame a estar sola. Quiero conocerte. Basura, el messenger es de lo peorcito. Bloqueada. El cupo está lleno.




Sí siento. Nos vemos mañana.




Ouch... daré por terminada esta crónica de mi viaje. Un fin y un principio... las cosas no pueden ir muy mal... ya veremos.

Sábado



Guayabo… recuerdo y vuelo. Me siento feliz… siento, siento.

Caiga ya en Oviedo. Voy. Me asusta verla de nuevo. Lo que supuse… como si nada hubiese pasado. No esperaba más. La veo a mi lado cantando, distraída en otras cosas…JUEPUTA… y vuelve a atacarme el sentimiento… siento, siento… desde hace 3 años no sentía esto. Me gusta y duele…

A dormir, mañana nos devolvemos juntas a Bogotá. ¿Qué le pasa? Nada. Bullshit. Vuelve a acertar, pero esta vez no quiero hablar, no vale la pena. Me muero de ganas de besarla, pero algo me detiene… el puto sentimiento. Ya no es sólo química… y no puedo hacerlo, no puedo besar mi propio fracaso...

Me abraza… tiemblo y lloro sin que lo sepa. No lo entiende… qué lo va a entender. A dormir… a acabarlo antes de que sea demasiado tarde para mí.

Los problemas y las confusiones serán míos, dice… ya veré yo como la suelto. Fácil para ella… casual.

Viernes


Una exposición de caballos en la que realmente no estoy concentrada. Haga algo con eso, haga algo con eso. Finalmente… La espero en el Lleras. No importa si tengo que pasar por encima de un disgusto familiar… tengo que llegar como sea, no puedo dejarla ir (ahora menos)…

Un margarita en frente… ¿Es que vinimos a hablar? Sí que sé perfectamente cuando una mujer coquetea. Llegan mis amigos… tequila. ¿Me quiere emborrachar? Sí. Yo también quiero para descubrir esas fuerzas ocultas en alguna parte que me impulsan a dar el primer paso.

Pida el taxi desde mi casa. Bajo con ella… sé que el taxi tardará muchas horas en llegar. Frente a la piscina… solas. Sé que es el momento, sé que ella lo espera y la cojo a besos. Primer tabú roto y me siento libre.

Simple química, pienso. BULLSHIT. Ahora que acabo de hacer por primera vez las cosas al revés entiendo que también funciona. Antes… sentimiento, luego besos. La vida me daba un vuelco. En alguna parte de mí algo se despierta y me es insoportable… tiemblo y no puedo parar. Wow como tiembla. Wow lo que despierta en mí y me aterra. Usted es muy mujer. Sí, lo sé… me sorprende más el descubrirlo en ella.

Subimos al último piso del edificio… ya no puedo parar de besarla y me da pánico no poder dejar de hacerlo. ¿Por qué tiembla? No me diga que es por frío. Sí. Bullshit. Un acierto más para ella… tengo pánico. Veo a futuro y no veo nada… pánico. Siento cosas con un solo beso que no promete nada… pánico. Puedo ser una más… pánico.

¿Qué espera? ¿Que le termine a mi novio y me cuadre con usted? No, le digo, y mi interior se niega a dejar de soñar… SÍ. Pero sé que eso no ocurrirá… no vale la pena tampoco pedir imposibles… tal vez baste con soñarlos… y duele. No piense a futuro… ese es su problema. El suyo es no hacerlo y seguir besándome.

Sé cuán acostumbrada está ella a estas cosas… sé con quién me metí… es una historia más, es otra más, pienso… y duele. ¿Cree que me va a enamorar y va a salvarme? Cuánto no daría por eso… pero ella ya ha elegido su camino. Usted qué sabe hasta dónde llegue esto… en teoría usted es la mujer de mi vida. La miro a los ojos… no, sé que miente y me da pánico irme. Sé que busca ilusionarme… no, sé cuánto duelen las ilusiones sin bases. Eso no me atormenta, no podrá hacerlo de esa forma… el tormento está creciendo dentro de mí con cada beso.

No puedo, no puedo. ¿Quiero? Sí, pero no sin un futuro… no quiero hacerme daño. Levantarme al otro día para descubrir que sigo igual de sola después de darlo todo… duele. No, no puedo, no puedo. Está bien…

Tengo ganas de llorar… de escapar a ese lugar en donde las personas son la una para la otra y punto, en donde no hay que compartir nada… las cosas son como son.

Algún día usted va a estar en esta silla. Habla con tanta seguridad, convencida de sabérselas todas, de conocer más que yo por haber vivido otras cosas. La veo ahí altanera y me río por dentro. No… no te las sabes todas… no sabes a quién tienes al frente, no sabes a quién estás besando… sé que no lo imaginas. Triste es que no quieras descubrirlo… ese es su problema, sólo que tú los ignoras y simplemente no te gustan… pero están, están.

Mi taxi… debo irme… ¿volver? ¿mañana? PÁNICO… y ella ni siquiera lo sospecha. No me dejes, no me dejes… pfff… mañana lo hará y lo sé.

Fin… mañana será otro día. El estrellón después del sueño… lo sé. MIERDA

jueves, septiembre 27, 2007

Jueves


Hoy me he levantado harta… harta de mí, de ser la misma, de mi puta vida correcta ¿Para qué? ¿Qué he sacado de esforzarme por ser la mujer perfecta? La mujer que nunca se da besos si no está cuadrada, que no coquetea, que no pone cachos, que no tiene cuentos, que no se fija en otras personas… ME HARTE… ¿Para qué? Para que la mujer que amé no valorara lo que tenía enfrente y lo arriesgara por otras trivialidades.

Mi liberación… me he decidido a ir por ella sin importar nada. Me voy a dar besos con la primera persona que mueva algo en mí.

La mujer con la que soñé hace pocos días reaparece en mi vida y, coincidencialmente, está en Medellín. Vamos a cine. Nos vemos allá. Llego al cine… una falda negra larga y una camisa blanca manga larga. Está muy churra, pienso. Niñas mal, mala película, pero su primita quería verla. Salimos… una hora esperando el bus que finalmente nunca pasó. Risas… Tienes que ser más aventurera. Me encanta su sonrisa.

Una visita rápida a su familia… tres fumadas en el cuarto de la empleada y la tensión en el ambiente. ¿Cuánto tiempo había pasado sin que alguien me hiciera poner tan nerviosa? Es el momento, mi oportunidad… lo sé, y no puedo soltarla. Me pregunto si la tensión será sólo por mi parte. Tal vez no.

No se raye si le dije que me gustaba. Me gusta, pero eso se puede convertir en otra cosa. La quiero, la quiero mucho, pero sé que no irá más allá de eso. Mis ojos están absortos ante esa mujer que se maquilla frente a mí. ¿Quiere que lo acabe todo ya? Sí, hazlo, es mejor, usted sabe cómo soy yo, le digo. Y mientras tanto esa mujer imponente me ignora.

Tropical cocktails, un amigo y ella. Dos margaritas y su risa. La tensión me es casi insoportable, no sé cómo comportarme… química en el ambiente ¿o es sólo la ilusión de los tragos? Me llevan a mi casa y bajo del carro.

Usted me encanta. ¿Mandar o no mandar el mensaje? El trago me corre por las venas. Send. ¿Responde o no responde? Llama. Usted me mandó un mensaje, haga algo con eso. Me quedo muda, no sé qué decir. Colgamos. Nervios, nervios… el fin de mi perfección se acerca y asuata un poco. Lo lograras...

Mañana volvere a verla… mañana… Mañana… EL DÍA DE MI LIBERACIÓN!!

miércoles, septiembre 26, 2007

Miercoles


Marica, estoy vuelta mierda. Cuánto me gustaría ayudar, pero poco se puede hacer cuando alguien ha decidido labrarse su destino y quiere a toda costa seguir su camino. Te llamo en la tarde a contarte cómo me fue. Te mando un besito anti romántica. Extrañamente su vida me preocupa.

La vecinita tiene antojo… Algo me dice que no debo contestar, mi intuición me avisa que algo malo va a suceder. No contesto. Ring Ring… número desconocido. Dijo amor. Contrario a todas mis expectativas el corazón se me encoge… DOBLE JUEGO, DOBLE JUEGO. Mi intuición era cierta. Tengo ganas de llorar, odiarme por seguir sintiendo. No tiene sentido… nada tiene sentido. La odio, la odio y en el fondo odiar a alguien implica algo más… me importa demasiado. Me odio, me odio. Nunca podrás dejarlo… tienes que soltarte por siempre… Y ese por siempre me asusta, a pesar de que conozco la manera. Besar a otra persona… la liberación latente, la sentencia del final, el salto que mi cabeza se niega a concebir. No lo voy a lograr, pienso desesperada. Sí lo harás…

No soporto más este debate interior y decido llamar. Te llamé esta mañana para decirte que voy a estudiar con Andrea. No sé qué decir… eso me tiene sin cuidado ahora. No sé qué preguntar, no tengo el control sobre su vida, hace mucho dejé de hacerlo… y tampoco deseo volver a tenerlo… SÓLO DESEO MI LIBERACIÓN!!! Me lanzó al abismo, de cabeza. Era un amigo gay. Verdad, mentira… DOBLE JUEGO. El recuerdo de aquella noche en que aseguró que era una amiga de la U y era falso me carcome por dentro… no confío, no creo. Estás sola y estás bien, qué más da…Olvido, olvido y dejo todo atrás. No la quiero cerca, no quiero ser parte de sus cavilaciones, no deseo su doble juego. Echo llave a su vida.

Todo salió mal, me voy ya. Vete niña y desconéctate del mundo, le digo. Salimos a rumbear cuando regresemos. Sí, claro que salimos, le aseguro y en el fondo de mi corazón le deseo también la liberación. Apaguemos el celular hasta el domingo, buena idea, pero cuesta. Sé que no lo hará.

Dejo atrás todas mis preocupaciones estúpidas y me concentro en lo que realmente importa. Mi mamá no ha llegado de la clínica. La operación fue hoy a las 7 a.m. y ya debería estar acá. Me empiezo a inquietar. ¡Qué día tan puramente agitado!... y sin necesidad de salir de casa.

Finalmente, llega mi mamá un poco adolorida, pero bien. Se pone a caminar de aquí para allá por el pasillo y me río de ver su absurda rutina. Mi médico me recomendó caminar, me dice entre risas. Aquí es donde debes estar…

¿Por qué si ya no te importo me reclamas?, me es imposible responder. No reclamo, presencio. No pido nada, no espero. Pero me importa, me importa tanto que me odio por hacerlo. De nuevo siento ganas de llorar… huir lejos, muy lejos de su desamor.

Me sorprendo entonces soñando con el día perfecto… ella entrando por la puerta de mi casa sin previo aviso y, sin darme tiempo de reaccionar, me da un beso. Sólo quiero estar contigo. La felicidad me recorre y me la como a besos. Vuelvo a amarla como en esos viejos tiempos en que sólo importaba que estuviéramos juntas. No me canso de besarla… no me cansaría nunca. Días y noches enteras amándola… dando la vida por su existencia, sintiéndome orgullosa de su respiración cercana a la mía. Lloro…lloro el sinsabor de los sueños destrozados. ¡Cuánto no hubiera dado por haber podido amarla de nuevo! ¿Demasiado tarde? ¿Demasiado? De todos modos, no volvera...

Me reprimo. NO MÁS!!! FIN FIN FIN FIN…Me doy cuenta de lo bipolar que se puede ser, las múltiples voces hablando en mi cabeza, y me río. El ser humano es una vaina bien compleja, pienso con ironía.

Me harto de reflexionar…y huyo para siempre.

Martes


No quiero salir en todo el día, quiero estar sola y no pensar en nada. Evado mis pensamientos y me siento libre.

Vamos a cine. Nos vemos allá. Un plan tranquilo, tan calmada como se encuentra mi alma. Apocalipsur, ¡vaya película! La representación de una Medellín perdida en las drogas, el sexo y el alcohol. Una ciudad que no ha dejado atrás el vicariato, en donde se gana dinero sobre la muerte o secuestros de otros… Y los espectadores en el cine aplauden y se ríen. Me pregunto qué aplauden… de qué demonios se ríen estos paisas… ¿se sienten tan orgullosos de su ciudad como dicen? ¿O es que simplemente no se ven reflejados en la pantalla que tienen enfrente?

Luego salen del cine a vivir su vida, ajenos al mundo, a su ciudad de origen… y dicen animados Qué buena película. ¡La película de su realidad malditos alienados!... y esa de seguro no les parecerá tan buena…

Lunes


El guayabo no me permite hacer mucho durante el día. Como y duermo, duermo y como. La cabeza me da vueltas y me lanza leves recuerdos de lo que fue una noche desaforada. Nunca he sido muy buena para manejar los guayabos y suelo ponerme en exceso consentida. Pero ahora no tengo quién me cuide, nadie que me consienta y me deje dormir en sus brazos. Eso empieza a pesar. Extraño entonces a esa persona que aún se niega a aparecer en mi vida futura.

¿Te acuerdas de lo que hablamos ayer? Sí y no, de todas formas no importa ya. Ayer fue ayer y mi vida está en el presente, en el hoy. Me hiciste llorar. No me reconforta saberlo… lo único que me reitera es lo equivocada que está y me entristece. Muy tarde, yo ya no puedo hacer nada… recorrer mi propio camino y dejarla hacer el suyo.

Una mujer que desea conocerte. Un nuevo personaje me agrega a Messenger. Me gustan las mujeres, en especial tú. Su forma de expresarse me asusta un poco, pero disfruto su coquetería. Aún así me mantengo distante e indiferente. Descubro lo bien que me ha hecho estar sola y lo mucho que añoro seguir estándolo. La soledad, esa de la que tanto renegaba y huía, es hoy mi anhelada compañía. ¿Aceptarías ir a cine conmigo o a comer? Evado la pregunta, pero termino con un nuevo número en mi celular. No sé con certeza qué haré con él, por ahora nada… tal vez después. Nunca se sabe.

No quiero salir hoy… la lluvia golpea en mi ventana y me reconforta el refugio de los pensamientos. Pocos días dedico a pensar y vagar para encontrar razones para seguir adelante. Hoy es un buen día. El día de la reflexión y la tranquilidad de hallarme viva y liberada. Nada puede hacerme daño, nadie puede tocarme, pienso fortalecida.

¡Hoy soy la mujer invencible!