miércoles, septiembre 26, 2007

Sabado

Un sol centelleante se filtra por mi ventana. Así es como deberían empezar todos mis días. Respiro profundo y empiezo a disfrutar mi existencia. Abro los ojos lentamente y le doy la bienvenida a esta nueva etapa… ¡cómo había olvidado vivir sin ataduras! Tú habías forjado las tuyas aferrándote al sin sentido, a ilusiones construidas de sueños y no de realidades…Sonrío ampliamente, nada ni nadie me lo impide.

Tu primo y yo sólo nos reunimos en ocasiones especiales y que tú estés acá es una más que suficiente para vernos. Qué reconfortante volver a oír esas voces que traen recuerdos de infancia, de miradas inocentes… esos días en que, en efecto, todo era juego, y los sentimientos, una fase inexplorada. Prima esta noche nos vemos. Te llamo más tarde y cuadramos. La emoción me recorre la piel, me exalta el corazón. Tati, no te puedes ir sin que nos veamos. Yo saco un tiempito y salimos. Aún soy parte de esta ciudad, pienso. Y tú creyendo estúpidamente que tu vida era sólo ella…

Nos vamos para Sabaneta, tenemos un almuerzo con todos los Sierra, ¿quieres venir? ¡Claro que voy! Cuántas ganas tengo de encontrarme en otras voces, más en aquellas que me son familiares. No puedo ocultar tampoco la intriga que me da volver a verlo a él, cuando hace un mes que lo tuve enfrente puso mis nervios de punta.







La ciudad rosada, dice mi mamá mientras contempla la ciudad desde la cima de su infancia en un cerro en Sabaneta. Los techos de teja se extienden más allá de la vista. Allá, al fondo, diviso las comunas en la periferia de lo que mi mamá llama ciudad, esas mismas comunas de las que tanto he leído últimamente en libros como Sangre Ajena y La Virgen de los Sicarios… Me es difícil pensar que justo en aquél momento andan por esas calles empinadas niños de 8 o 10 años con un revólver en la petrina esperando la oportunidad perfecta para disparar… la ciudad roja, pienso con tristeza.



En Sabaneta visito con mi papá los caballos de mi primo. Aún tienen cosas en común…Ciento treinta y tres caballos, uno tras otro en hileras de pesebreras. Una sensación familiar me inunda y un escalofrío me recuerda la vida carente de problemas y sufrimiento. Esos días tempranos en donde las ilusiones se llenaban de emociones no involucradas con el corazón. Vino entonces a mi mente ese día en que mi papá me regaló mi primer caballo. El corazón me saltaba agitado en el pecho y mis ojos se negaban a creerlo. Como método de prueba me monté sin pensarlo dos veces y el caballo, contagiado con mi exaltación, salió a correr despavorido. Me caí una y mil veces, pero volvía a montarme… el dolor de mis raspadas manos y mis peladas rodillas había pasado a un segundo plano. Es tiempo de montar de nuevo tu vida después de tantas caídas, y dejar el dolor en el suelo junto a las desilusiones…




En el almuerzo familiar… risas, chistes y más risas. Él no había ido, pero ya no importaba. Los ojos de mis primos brillan al recordar juntos sus pilatunas de infancia, cuando se reunían todos en casa de su abuelo Papaernesto. Me callo la felicidad que me produce ver a mi papá riendo de sus años inocentes… guerra de huevos en las pesebreras que dejaron a los caballos pintados con muchos ojos, juegos con pólvora que abrieron una ventana a la casa de los patos, caídas peligrosas en los saltos sobre los bultos de heno… y las risas no cesan. Luego se despiden todos con un halo de felicidad en el corazón y complicidad en los ojos. En la infancia todos son hermanos y los recuerdos se encargan de no hacérselos olvidar cuando ya habitan la adultez de miradas extrañas y desconocidas. Ya todos han conocido el dolor y la experiencia les ha robado la capacidad de imaginar…

¡Prima! Qué bacano volver a verte, y con un fuerte abrazo me recibe. Hace muchos años no nos veíamos, pero descubro que yo también tengo recuerdos para compartir en familia. Debo tener la misma mirada centelleante que horas atrás había visto en mi papá, pienso intrigada. La novia de mi primo me trata como si me conociera de toda la vida. Ya debe estar al tanto de nuestras aventuras infantiles, me digo. A veces es suficiente con conocer al niño para saber qué hay detrás del adulto…

Un margarita sobre mi mesa y mis ojos sobre la cantante de extraordinaria voz. Ninguna canción parece quedarle grande, por el contrario, cada una es una nueva demostración de destreza. Sólo vine por ti, dice el hombre frente a mí. Me reflejo en sus grandes ojos negros y descubro su deseo. Más de siete años de conocernos y sigo observando año tras año esa peculiar forma de mirarme. Lanza un par de picos al aire, como invitándome a su boca… el permiso para avanzar. Pero mi única respuesta es una amplia sonrisa apenada. Mis deseos siguen concentrados en esa voz de fondo. La descubro entonces mirándome fijamente… le sostengo la mirada y tiemblo un poco. Trato vanamente de saber qué hay detrás de esos ojos estáticos y penetrantes, qué dolor se oculta tras su imagen imponente. Veo una mujer segura, decidida y convencida. No bajo la mirada. Finalmente, ella baja de la tarima y se sienta en una mesa frente a mí. Siento ganas de hablarle, es el momento perfecto para acercarme, pero no puedo… no tendría cómo explicarle a mi primo y al hombre frente a mí el motivo de mis actos. Sin embargo, ella continúa mirándome de vez en cuando y, al cruzarse las miradas, ella sonríe para sus adentros. Ya no hay duda.

Vámonos, sentencia mi primo. La idea de dejar el lugar no me gusta en absoluto, pero de nuevo, no tengo opción.

Llego a mi cama y sueño despierta con sus ojos. Volveré.

Viernes


5:00 am. El maldito despertador anuncia el comienzo del suplicio. No recuerdo por qué vagos sueños viajaba mi mente minutos atrás. Me doy cuenta entonces de que llevo varios días sin poder recordar mis sueños, y me desconcierta no saber en qué momento se me escaparon de la conciencia. Temerosa ante la idea de haber condenado los sueños al oscuro subconsciente, decido por fin levantarme de la cama.

Un rápido baño, un pequeño desayuno y ya me encuentro en la calle. Mientras camino a esa transitada calle en la que debo coger el bus, recuerdo que hoy es el día del viaje, la partida definitiva…se me encoge el corazón y sonrío. Ya no hay tiempo para arrepentimientos, de eso ya hubo suficiente…

Llego a la calle 140 y la cruzo para pararme en la correcta acera a esperar el bus. Pasan diez minutos y a la vista aparece el primer Germania. Pasa de largo y alcanzo a ver que dentro van las personas como sardinas enlatadas. ¡Cómo odio empezar así el día! Aplico entonces la táctica para poder montarme en el siguiente bus: comienzo a caminar calle abajo con el objetivo de anticiparme a otros pasajeros que esperan pacientemente al mismo lado de la acera. Camino lentamente para no atraer mucho la atención de los próximos pasajeros de mi bus que me ven pasar de largo con miradas desconfiadas. Ya he avanzado unas cinco cuadras cuando decido mirar hacia atrás… ¡como un rebaño sumiso vienen tras de mí unos 10 pasajeros que ya había creído dejar en el camino! Yo, ahora su líder, empiezo a andar más deprisa y se da comienzo a una loca carrera que tendrá por premio un cupo en el próximo bus. Finalmente el bus hace su aparición y, para sorpresa de todos, hay cupo suficiente para mi rebaño completo y yo… ninguna oveja se queda en el camino en esta oportunidad. Claro, nos toca de pie… ¡no se podía ser más exigente! Para ganarse un asiento habría que caminar unas veinte cuadras más, pienso con ironía.

En la universidad las clases transcurren sin mayores percances. Escuchar y tomar notas… ¡cómo detesto la monotonía de los días! Pero hoy, lo sabía, sería diferente…

Pip pip, un mensaje en mi celular…Pa Mama Juana esta noche. No, no asistiría, hoy no es un viernes como los otros en donde se trata vanamente de esquivar las trivialidades de la vida con mucho trago y un poco de música… como si para entrar a un bar fuera esencial guardar las preocupaciones junto con la chaqueta y la cartera, para volver a recogerlas en la madrugada. Absurdo… ¡He aquí el concepto de diversión! No faltará tampoco el borracho que, sumido en su embriaguez, termine por confundirse y llevarse consigo también las preocupaciones de otro u otra.

11 a.m. La vecinita tiene antojo… No es necesario mirar la pantalla de mi celular para saber quién es. Las manos me tiemblan un poco al recordar la última conversación que terminó en un esto está muy deprimente, mejor hablamos después. ¿Por qué ese ringtone? ¡Esta es la mejor parte! El egocentrismo está muy lejos de ser la razón, por el contrario. Mi humor irónico no puede abandonarme, incluso si es usado en mi contra. Ese ringtone me recuerda los últimos meses a su lado… esos días en que no quiso tocarme, su deseo optó por el rechazo y, al parecer, fui yo la única que quedó con antojo…jajaja.

Feliz aniversario. Su voz tan distante y apagada como ese día que la perdí. Me demoré un poco en entender… ¡21 DE SEPTIEMBRE! ¿Cómo lo había olvidado? Hace 3 años exactamente mis desaforadas ganas de poseerla se fundieron en un beso enloquecido… el principio del final. ¡Y lo había olvidado! Tan ocupada estaba olvidándola que había olvidado incluso recordarla. Vamos a celebrar. Que poco tengo para celebrar y cuánto peso en el alma para huir. La única celebración a la que asistiré será a la de mi futura y próxima victoria… por ahora me niego a celebrar mi derrota. Pero no se lo dije. No puedo, me voy ya para Medellín, respondí. Pasan unos segundos sin que diga una sola palabra. Quizá ya entendió que el juego está por acabarse… Cuelga con un leve, cuídate mucho, un beso. No dice adiós. No, no lo ha entendido o, de haberlo hecho, tal vez prefiere evitarlo…

La carretera aparece ante mí como una invitación al presente… el pasado queda en cada kilómetro recorrido… atrás, relegado al plano de la inexistencia indolora. Cansada de reprocharle por recibir las cartas equivocadas, me he levantado y he dejado la mesa. Me he hartado de perder y esta vez no pienso irme con las manos vacías, como ya ha sucedido en ocasiones anteriores. La experiencia me ha hecho más sabia… renuncio no sólo al juego, sino a mi rol de jugador. Sólo queda un participante a su mesa, y éste se ha quedado sin competidor… el doble-juego ha terminado. ¡Pero qué va! Ciega a lo que sus ojos le muestran decide seguir lanzando cartas a mi sombra imaginaria, esa que su desaforado deseo le sigue mostrando allí sentada, postrada y sometida al destino. ¡Qué continúe el juego!

Ante mis ojos las tan anheladas puertas de la libertad: Medellín. Tocar tierra antioqueña me eriza la piel, dice mi mamá con un brillo especial en los ojos. Los recuerdos de una infancia agridulce le apabullan el alma, esas épocas lejanas que luchan por mantenerse vivas en su olvidadiza memoria. Llegar al lugar de origen, el punto donde nunca se será lo suficientemente viejo para morir en el olvido… las tierras del nunca jamás.

Adiós, digo para mis adentros y sonrío.

jueves, septiembre 20, 2007

Crónica de viaje. Jueves


El viaje del que presiento, nunca regresaré y, de hacerlo, será despojada de mis propias cavilaciones.

Hoy me he dedicado a empacar aquello que creo necesario para emprender la partida. Selecciono cuidadosamente la ropa que debo llevar, como aquél que escoge concienzudamente cuáles son los recuerdos que debe llevar y cuáles condenar al olvido. Una a una se van apilando sobre la cama las camisas predilectas, uno que otro jean y un par de chaquetas por si el frío me descubre meditabunda.

Perfectamente doblada guardo lentamente cada una de las prendas dentro de la inmensa maleta que mi mamá ha escogido para mí. El tamaño de la maleta me intimida un poco. Nunca he sido ese tipo de persona que para ocho días lleva consigo el clóset entero, como temiendo dejar algo atrás, olvidar el peso de ser alguien en una tierra de anonimatos. Esta vez, incluso, sucede lo contrario… debo dejar todo en esta ciudad que no deja de hablarme en las noches oscuras para recordarme lo que soy, lo que fui… y no se resigna a soltarme a la deriva de nuevas ilusiones.

La mitad de la maleta llena de mis pertenencias, mi materialidad inocultable… La otra mitad vacía de anhelos venideros, de sueños sonrientes, de caricias ausentes, de miradas inquisidoras y enfurecidas. Un sentimiento de nostalgia me inunda el alma y me impulsa a aferrarme ciegamente a mis certezas, a lo que ya fue construido. Pero una voz nítida me grita por detrás y me despierta de mi ensueño. Es hora de partir, llegó el momento de darle fin. Con fuerza y sin detenerme en vanas vacilaciones, cierro la cremallera de la maleta de un golpe.

La incertidumbre aparece ante mí como un gran monstruo dispuesto a devorarme viva, a carcomer cada resto de seguridad imaginada. Me atemoriza su imponencia, me aterra mi impotencia. Un suspiro entrecortado me deja sin aliento y trato vagamente de llenarme de razones para volver a encontrar un respiro de vida.

Condénala al pasado, a los recuerdos que no pueden volver con puñal en mano sino con una sonrisa de satisfacción. No seré yo quien le devele en mudos sueños la elocuencia del mundo. Eso sólo se haya en las profundidades de la propia interioridad que a veces esquiva nuestros absurdos interrogantes… ¡y mientras tanto el presente se nos escapa de las manos como alma endemoniada!

Mañana saldré por esa puerta y andaré carretera arriba sin siquiera voltear. Llegó la hora de montarle la perseguidora a mi presente. Y aparece entonces la promesa del viaje, la ruta del viajero que camina para olvidar sus pasos: No te detengas, la carrera no será muy larga…

lunes, septiembre 17, 2007

La mujer ausente


El mundo resumido en un destello de lucidez,
la prodigiosa forma de amar la figura ausente,
la sombra simulando ser dueña de sí,
el inaudito naufragio del que ya está ahogado en vida,
y carente de aire pertenece ya a la muerte.

El aura cautiva de un cuerpo sin alma,
las sensaciones fugadas de su sentimental naturaleza,
es la metáfora pura sin contraparte,
es el símil que desconoce el cómo,
la vida misma en pulsaciones distantes.

Desconocedora de géneros camina erguida,
su tallo recto como habría querido su pasado,
los ojos vacíos ante la absurda idea de su presente,
la mujer sin oscuros besos esquivos,
la mujer con visibles heridas sangrantes.

¿A dónde te diriges con el alma ausente?
¿A quién pertenecen tus silenciadas lágrimas?
¿Eres un vestigio del ser o es ser lo que temes?

La espera de aquella que ha atrapado tu esencia,
la triste impotencia ante tu resuelta persistencia,
la incansable esperanza alimentada de restaurados sueños,
la escasez de recursos para mantener el ahora sin sentido anhelo,
es la aceptación final firmada por tu partida.

domingo, septiembre 09, 2007

De regreso a tu vida

Me miras...
el temor de lo que no ha sido te detiene sólo un poco.
Lo dudas...
fiel al silencio mi boca calla tus anhelos.

Me tocas...
cede mi piel al contacto de tus sueños...
Lo piensas...
mi mente evoca el próximo paso inacontecido.

Te acercas un poco...
respiras pausadamente,
inhalas los miedos del pasado,
exhalas las posibilidades a futuro.

Te preguntas...
la correcta forma de interiorizarme,
la incorrecta manera de dejarlo todo al olvido.

Recorres mi labios con tus dedos...
la tentación de ser lo que siempre quisimos,
la decepción de haber vivído sólo de sueños despiertos.

Infierno o limbo,
pasado o presente,
realidad o ficción.

Tus pensamientos se desvanecen en el instante...
me besas...
tiemblo al reconocer mis faltas,
lloras calladamente el peso de mi tardanza.

Un sutil suspiro de recuerdos,
una ilusión construida con retazos de memorias,
una última prueba de que aún existe.

Te alejas...
el silencio atestigua tu partida.
Me dejas...
la ausencia de palabras me condena.

Lloro mis pies sin suelo,
sacrifico los malos pasos,
y añoro volver sobre mis huellas.

miércoles, agosto 29, 2007

Cuento

El lugar no había cambiado mucho desde la última vez que fui con ella. Al entrar seguían allí las mismas mesas de madera a lado y lado, casi puestas al azar con sus diminutas velas de gas en el centro a las que pocas personas prestaban verdadera atención más que para encender un cigarrillo o jugar a prender las puntas de las servilletas usadas. Tomé el pasillo a la izquierda que llevaba al fondo del lugar. Tropecé más de una vez con agitados meseros que salían de la cocina y llevaban consigo grandes bandejas con pizzas. Finalmente, al final del pasillo, di con ese pequeño patio. Aquí y allá las mismas mesitas de madera, pero esta vez con parasoles, o más bien, paranoches, pues hacían casi imposible la labor de ver las estrellas. La chimenea en uno de los costados continuaba encendida y, allí, justo al lado, estaba nuestra mesa. Un extraño corrientazo recorrió mi espalda y no pude evitar la nostalgia. ¡Cuán extraño era aproximarme por primera vez solo a aquella mesa!

Como de costumbre llegué primero. La puntualidad nunca fue una de tus cualidades y, por desgracia, para mí siempre fue una regla. “Tal vez no habías cambiado demasiado”, pensé. Un mesero se acercó y me entregó la carta con el menú. Debo admitirlo, le pregunté por John.

- No señor, no lo conozco.
- ¿Hace cuánto trabaja usted aquí? – volví a preguntar
- Más de un año – respondió sin siquiera mirarme, pues lo llamaban de la mesa contigua. Se alejó a atenderla y me dejó allí solo con mis divagaciones.

Claro, no debía extrañarme que en dos años hubieran cambiado a los meseros del lugar pero, aún así, algo dentro de mí se resignaba a aceptar que las cosas habían cambiado de algún modo. Volvió ese nuevo mesero y se plantó a mi lado esperando la orden. Su simple presencia me fastidiaba, pues me recordaba el paso del tiempo, la línea divisoria entre el pasado y el presente.

- Una coca- cola – dije de mala gana.
- ¿Eso es todo señor? – preguntó irritado. Sólo faltó que me dijera “eso lo puede comprar en una tienda”
- Estoy esperando a alguien – respondí clavándole los ojos.

Y el mesero, ofendido, se perdió al entrar en el pasillo que llevaba de nuevo dentro del lugar. Yo le seguí con la mirada y mis ojos se detuvieron justo allí, al final de ese pasillo, por donde tú debías aparecer minutos después. No pude evitar preguntarme en qué andarías, qué habías hecho a lo largo de estos años, si tenías novio, si te habías casado o seguías soltera, y claro, no podía faltar esa pregunta que durante esos dos largos años me seguía carcomiendo por dentro aún en contra de mi voluntad… ¿te habías vuelto a enamorar?

De pronto apareciste. Sabías exactamente hacia dónde dirigir la mirada, sabías dónde encontrarme. Me miraste fijamente a los ojos. Te detuviste (si hubiera estado caminando, yo también me hubiera detenido). Te sonreí, o al menos eso creo. Te encaminaste lentamente hacia la mesa, nuestra mesa. Llevabas el pelo recogido en cola de caballo, unos jeans ajustados, esos tenis rojos que poco te quitabas, una camisa blanca que se ceñía perfectamente a tu cuerpo, y una chaqueta azul que me era familiar. Tu manera de caminar también se ajustaba perfectamente a mi recuerdo… de pasos cortos y pausados.

- Esos tenis y esa chaqueta me son familiares – dije apenas te acercaste a la mesa.
- Fue de aposta – me respondiste con una gran sonrisa llena de picardía, esa misma que me enamoró más de una vez.
- Pero además de eso sigues igualita – apunté a decir mientras me zampabas un beso en la mejilla. El contacto con tu piel me estremeció.
- Tú tampoco es que hayas cambiado mucho – dijiste y te sentaste en la silla vacía frente a mí.

Tomaste en tus manos la carta que aún descansaba sobre la mesa.

- ¿Ya pediste? – preguntaste ojeando la carta y pasando rápidamente las hojas.
- Sólo una coca-cola, pero parece que el mesero no tiene la más mínima intención de traérmela – respondí casi mecánicamente, pues me encontraba absorto mirando cada uno de tus movimientos.
- ¿Y es que ya no está John? – preguntaste mientras te detenías a detallar una de las páginas.
- No, ya pregunté por él y ni siquiera lo conocen.
- Ay, que mal - atinaste a decir como si no fuera contigo.- Bueno, ¿qué pedimos?

Levantaste la mirada de la carta y te encontraste con la mía que en ningún momento se había separado de ti. Al parecer te sorprendiste, pues sonreíste con cierta timidez. Te sostuve la mirada con cierta complicidad.

- Ay, no me digas, ¿sigues comiendo pizza de carnes? – preguntaste entre risitas.
- Ajá – y me alivió inmensamente que aún lo recordarás
- Dios mío, hay personas que nunca cambian – y volviste a sumirte en la carta – Bueno, entonces pidamos…
- La española – dije anticipándote.

Volviste a quitar la mirada de la carta para dedicarla a mí, pero esta vez no reíste. Acababas de descubrir lo que en un principio preferiste evitar. Tenías enfrente a tu primer amor, a esa persona que amaste por casi dos años y por la que diste y dejaste todo.

- Yo sé, es raro – dije, esta vez anticipándome a tus pensamientos.

El mesero regresó antes de que el silencio ocupara el espacio de tus palabras. Puso el vaso y la lata de coca-cola frente a mí disimulando el desagrado que yo le producía.

- Tráiganos una española mediana y otra coca-cola, por favor – dije. El mesero asintió y se retiró – También sigo sabiendo que sólo tomas coca-cola cuando comes pizza – y volví a encontrarme con tus ojos.
- Por lo visto es muy cierto que no he cambiado – dijiste muy seria, como ensimismada en tus propias reflexiones.

Nos quedamos en silencio, ese mismo silencio que tiempo atrás dedicábamos a besarnos, abrazarnos o dedicarnos largas miradas. Aún así, esta vez el silencio no nos era molesto, no era incómodo… al parecer esa reafirmación de que seguíamos siendo los mismos nos permitía disfrutarlo. Me puse a contemplar el fuego en la chimenea y me pregunté si sería cierto aquél dicho que afirma que donde hubo fuego cenizas quedan.

- Cuéntame de tu vida ¿cómo te ha ido en España? – preguntaste
- Bien hermosa – al oír esta última palabra sonreíste – el pos-grado es muy exigente y como tengo que trabajar durante el día para mantenerme, casi no tengo tiempo para estudiar.
- Ay, pero si a ti siempre te va bien – dijiste entre risas – no me digas que ya no eres ñoño.
- Sí, hermosa, sí me va bien – dije acompañando tu risa – pero igual es pesado.
- De todas formas ya casi terminas… ¿Qué vas a hacer después? ¿Te vas a quedar allá? – preguntaste y no pudiste ocultar la tensión en tu voz. Alguna parte de ti no quería saber la respuesta pero, como siempre, no podías seguir en el limbo, tenías que saberlo todo, fuera lo que fuera.
- Sí hermosa, es muy posible que me quede – la expresión en tu rostro se contrajo – me ha gustado mucho la vida allá y hay mejores ofertas de trabajo.

Te sumiste en el silencio y fijaste la mirada en el fuego de la chimenea que nos servía de testigo. No sabía con certeza, pero supuse que algo dentro de ti deseaba inmensamente que me quedara contigo, a tu lado por siempre, como alguna vez lo habíamos soñado. Pensar que ese sueño continuaba vivo en ti de alguna manera, me llenó de emoción, de una felicidad inmensa, pues, tal vez, sólo tal vez, no había sido yo el único que había soñado durante tu ausencia.

- ¿Y a ti cómo te ha ido? – pregunté
- Bien – y te dedicaste a jugar haciendo figuritas con la servilleta – trabajando en la Cancillería, no sé si te conté.
- No, no sabía… eso fue lo que siempre quisiste, ¿no? – pregunté acompañándote en tu nostalgia. Busqué tus ojos, para lo cual tuve que bajar un poco la cabeza hasta casi apoyarla sobre la mesa.
- Sí… pues no con trabajar ahí sino con ser la…
- Canciller – y de nuevo te me adelantaba. Ambos reímos… volvías a reír.
- Sí, y lo voy a lograr, vas a ver – dijiste casi retándome.
- Nunca lo he dudado hermosa.

Y recordé cuando gritabas “¡esa voy a ser yo!” o “¡Yo quiero ser como ella!” cuando pasaban por el noticiero cualquier noticia de Carolina Barco, en ese entonces Canciller del país y que, por cierto, fue y hasta hoy ha sido el único nombre que conozco de todas las personas que han ocupado ese cargo en Colombia a lo largo de mi vida. Bien sabes que, a pesar de ser comunicador social, poco o nada me ha interesado la política… mi mundo se encuentra en los libros, en el pasado de esas personas que tú admiras en el presente. Una ola de satisfacción me llenó al ver que estabas cerca de cumplir tu sueño, ese mismo sueño que yo también amé, como amé todo lo tuyo.

El mesero volvió con la orden. Puso la pizza en el centro de la mesa y con un cubierto y una agilidad impresionante puso primero en tu plato y luego en el mío un pedazo grande de pizza. Luego, puso el vaso y la lata de coca-cola al lado de tu plato, y se retiró. Volvimos a quedar los dos solos. Dedicaste toda tu atención a la comida que tenías enfrente y te dispusiste a cortar un pedazo.

- Uy, se me había olvidado que esto era tan delicioso – dijiste cuando te llevaste un bocado a la boca.
- ¿No habías vuelto? – te pregunté desconcertado
- No, no era capaz – afirmaste sin siquiera mirarme, sumida aún en ese pedazo de pizza al que de repente me descubrí celando.

¿No fuiste capaz de volver durante mi ausencia? Un silencioso grito de júbilo retumbó en mi interior. No pude evitar liberar mis pensamientos que se debatían enloquecidos. Tal vez aún me querías, tal vez nunca me dejaste del todo, tal vez siempre estuvimos juntos y esa separación fue tan sólo una etapa más de lo nuestro. ¿Y me lo decías de esa manera, como si no hubiera que darle mucha importancia?

- ¿Por qué? – dije sin siquiera probar mi comida.

Fijaste en mí esa mirada que hace un instante me había sido esquiva.

- Porque me acordaba a ti – respondiste aún con la mirada fija

¿Y eso era malo? Y esa frase en pasado ¿qué significaba? El corazón estaba a punto de darme un vuelco y tú ni siquiera lo notabas o, quizá, no deseabas hacerlo. Entonces me di cuenta que no podía seguir evadiendo la pregunta, esa misma que durante tanto tiempo me había atormentado… había llegado la hora de liberarme o apuñalarme.

- ¿Has estado con alguien durante este tiempo? – creo que notaste el temblor en mi voz y te olvidaste por fin de la comida en la que te hallabas tan embebida.
- Sí – respondiste con la mirada perdida de nuevo en el fuego de la chimenea

¿Y esa era tu respuesta? ¿Un simple sí? La puñalada entró limpia y seca al corazón. Un sí y dos años de sueño se iban de repente al piso.

- ¿Quieres saber con quién? – preguntaste. ¡Por fin algo de compasión de tu parte!

Asentí.

- Bueno, luego de que te fuiste estuve con un niño que se llama Alejandro. Al principio las cosas iban bien y me alcancé a tragar, pero él se equivocó mucho conmigo. Yo lo supe perdonar, pero me desenamoré y no pude seguir correspondiéndole.
- ¿Te desenamoraste? Eso quiere decir que te enamoraste – ya no pude contenerme más. Lo que pensaras poco me importaba, sólo necesitaba saber.
- Sí, sí me enamoré – sentenciaste y pude ver un cierto regocijo en tus ojos al percibir cómo yo me retorcía por dentro – pero no lo amé. Enamorarse es fácil, amar no.

La abrupta puñalada quiso retroceder para dar paso de nuevo a la esperanza, pero en un instante te encargaste de reacomodarla y fijarla en el fondo de mi alma.

- Ahora estoy con otro hombre, se llama Esteban – continuaste.

Por un momento quise llorar, gritar o correr, pero la razón, esa que en los más inciertos momentos tiende a poseerme, me detuvo. ¿Acaso yo te seguía amando? No, ya no te amaba, ya no te necesitaba, pero me seguía gustando soñarte, vivirte y sentirte mía en los recuerdos… y te seguía amando allí, sólo en ese momento ausente de tiempo, suspendido en un presente que más bien parecía haber sucedido dos años atrás.

- Hace ocho meses estoy con él
- ¿Lo amas? – pregunté sin dar rodeos. ¡Ya qué importaba! Era ahora o nunca.
- No – respondiste de igual forma.
- ¿Cómo no? Llevas ocho meses – dije al borde de la desesperación. Tus respuestas monosilábicas me eran casi insoportables.
- No, pero a veces es suficiente con que las cosas funcionen. Amar de poco sirve, tú sabes que el amor no es suficiente para permanecer al lado de una persona.

Me sorprendió tu actitud, tu desesperanza, tu desinterés por el amor. No podía evitar recordarte ilusionada, viviendo y alimentándote sólo de aquello que mi amor te proporcionaba tiempo atrás. ¡Pero qué más daba! Finalmente tenía la respuesta a mi pregunta: ¡no te habías enamorado! La satisfacción me devolvió el alma al cuerpo y esa puñalada de repente pareció doler menos. Entonces caí en cuenta de la comida que tenía servida en mi plato y me dediqué a comer con ganas.

- ¿Y tú?
- ¿Uhmm? – pregunté. Estaba tan embebido satisfaciendo mi repentino apetito que casi no te había oído y tuve que hacer un gran esfuerzo para hablar – No, no me he enamorado tampoco. Estuve con dos niñas en España, pero siempre terminaba sintiéndome vacío.

Pude ver un fugaz centelleo en tus ojos. No habías soñado sola.

- ¿Estás solo entonces? – una parte de ti necesitaba esa reafirmación.
- No hermosa – respondí. Dejaste a medio camino ese gran pedazo de pizza que segundos antes te llevabas a la boca con ganas.
- ¿Cómo así? – preguntaste desconcertada.
- Estoy casado con el pasado – dejaste el tenedor con todo y pizza sobre el plato aún sin entender – Desde que te conocí nunca más he estado solo. Después de haber amado ya no se puede estar solo… sigues estando en mí. Desde que me fui no he dejado de buscarte en cada cosa que se me cruza por el camino, en cada persona, en cada canción… - dije dejando salir por fin mi confesión, esa misma que había sido autorizada minutos antes al comprobar que yo seguía siendo el único.

Te quedaste quieta, con la mirada fija en mí. Por primera vez el silencio me pareció eterno y la ausencia de movimientos lo hacía casi insoportable. “¡Háblame! ¡Dime algo por favor! No me dejes cargar con este sentimiento solo”. Los pensamientos iban y venían fugaces contradiciendo tu quietud. Por fin diste señales de vida, bajaste los ojos y respiraste profundo. Esta vez yo te había apuñalado.

De repente, y en contra de todas mis expectativas, te paraste. “¡No te vayas! ¡No me dejes así! Retiro todo lo dicho si eso deseas” pensé. Sin embargo, cogiste tu silla y la acercaste hasta situarla al lado de la mía. No supe qué hacer, cómo reaccionar, así que opté por mantener la quietud y seguirte sólo con la mirada. Te acomodaste de nuevo en la silla y continuaste callada. Tomaste mis manos entre las tuyas y las apretaste con suavidad, respirando profundo, siempre profundo. Fijaste tus ojos en mí y te encontraste con los míos de nuevo. Acercaste muy despacio tu cara a la mía y apoyaste tu frente en mi frente. ¡Estabas tan cerca! Los nervios inundaron mi cuerpo y empecé a temblar. Tu respiración se volvió entrecortada… podía notar el miedo en tu mirada.

- ¿Qué… - atiné a decir antes de que tu dedo índice se posara en mis labios. ¡No podía soportar más el silencio! Miles de pensamientos contradictorios se cruzaban por mi mente y tu pasividad me asfixiaba.
- Me voy a casar la próxima semana – dijiste.

Antes de quedarme sin aliento me besaste. Un beso largo y lento. Tu lengua se pasaba de aquí a allá como reconociendo aquello que le fue suyo y que, en su ausencia, no había dejado de serlo. Por fin estabas en mis brazos, volvías a ser tan mía, y ¡eras tan ajena! Te rodeé la cintura con mis brazos y contuve el llanto.

Te separaste un poco de mí y recuperaste el aliento. Yo continuaba conteniendo la respiración para no llorar. No volviste a mirarme… fijaste la mirada en el piso.

- Divórciate del pasado – sentenciaste mientras te levantabas y atinabas un beso en mi frente – debes estar solo.

Entonces te fuiste sin decir más, sin volver la mirada atrás. Caminaste con pasos largos y rápidos desligando tu imagen de mi recuerdo. Desapareciste por ese pasillo que horas antes había sido motivo de tantas ilusiones. Partiste y… me dejaste solo, solo en la que ahora era solo mesa. Pagué la cuenta solo y, aún conteniendo las lágrimas, también yo desaparecí solo por ese pasillo.

martes, agosto 21, 2007

Anti-amor

La desventura en el camino,
un acercamiento de doble filo,
y en el corazón una punzada de odio.

Tu rostro se desdibuja en la multitud,
sos una más fulminada en la desesperación,
y el rechazo es tu fiel condena.

Amo la falta de conflicto,
añoro la soledad de mis gritos inaudibles,
y, aún así, continúo deseando el intrincado influjo de los sentimientos.

Nada basta en un mundo de deseosos devenires,
y todo sobra en la simulada paz de estar vacía...

Hoy soy lo que esperé ser,
pero espero ser lo que fui.

jueves, agosto 09, 2007

La ruleta por fin se detiene. "Rojo" !Maldita la hora en que aposté por las tinieblas! "Lo siento, lo pierde todo..."

Camino a la salida con las manos en los bolsillos y aparece tu imagen junto a la puerta. "Puedes volver a jugar" dices con un halo de esperanza.

Doy vuelta a mis bolsillos de tal forma que puedas ver lo que hay en su interior. "Claro... sin dinero". Te hago a un lado y continúo mi camino con los bolsillos vacíos.

!Y sigo maldiciendo el día que se me dio por jugar tu juego!

Sé feliz

Aplasto el dolor de la impotencia,
el corazón se estremece cautivo...

Se hunde la esperanza del sueño,
tristeza a cambio del espejismo...

Adiós a la niebla de lo que pudo ser,
bienaventurados los goces de aquella...

Sean felices tus días,
y en las noches la nostalgia te dé olvido...

En el más oscuro sendero te anhela mi alma ennegrecida,
pero en el claro donde se bifurca el camino serás sólo un recuerdo...

miércoles, agosto 01, 2007

Veces de veces

A veces me gustaría dejar todo atrás...
a veces agradezco mi realidad,
y otras cuantas veces es simple aceptación de lo que dejamos y lo que nos es real.

Y en las noches llego y en soledad empieza el monólogo
¿Qué fue?
¿Quién?
Un culpable...
y al final me niego a culpar,
pues los culpables terminan siendo siempre los mismos amantes,
esos que a ciegas continúan su camino,
de espaldas, siempre de espaldas…

Y de vez en cuando no soportan el tedio, no encuentran un motivo,
y entonces miran atrás... y sonríen...
y se miran en un lugar cualquiera y ven en sus ojos un pasado resquebrajado, un presente distorsionado y un futuro prometedor.

Y a veces les gustaría dejar todo atrás...

a veces agradecen su realidad,
y otras cuantas veces es simple aceptación de lo que dejaron y lo que les es real.

miércoles, julio 11, 2007

Sayonara

Adiós a la indecisión,
al sin sabor de la nostalgia,
al peso de lo que fue y no pudo ser.

Me despido del pasado,
del miedo al fracaso,
de los celos por aquello que no me pertenece,
de la rabia por ser la elegida del desamor,
del arrepentimiento por no haber... por no ser.

Dejo atrás las lágrimas,
las antiguas posibilidades de construir...

Dejo mi mundo y renuncio a él...

sábado, julio 07, 2007

Make up

Una larga velada he dedicado a maquillarme,
y en medio del ritual te imagino riéndote a carcajadas...

Me echo a reír yo también,
y el reflejo en el espejo me devuelve una sonrisa.

Lo estoy haciendo sola,
y tu presente ausencia me hace todo más llevadero.

Pensamientos


Hoy extrañamente no quiero darme a escribir a mí manera... hoy no quiero versos, no quiero frases bonitas, no quiero gente reflejada en mis palabras... Hoy no quiero ser un esfuerzo, sólo un soplo de resistencia...

¿Podría decir que han sido días duros y darme a la pena? Podría, todo lo puedo... pero mi cuerpo está cansado de cargar con el peso de mis propios mártires. ¿Podría asegurar y gritar a los cuatro vientos que por fin soy feliz? Sí y lo haría, pero la soledad me retiene y me recuerda que aún sigo al lado del vacío.

Por favor!... ¿quién puede hablar con tanta propiedad sobre aquello que apenas conoce? Las felicidades y las tristezas se pelean por tener un cupo en la vida de todos los que habitamos este planeta... seres humanos... ¿qué diablos significa eso?

Pero vayamos al punto... a lo que por meses me he negado a aceptar, o más bien a lo que incansablemente me persiguió y por fin aquí me tiene... completamente entregada a ella, totalmente abnegada... sí, hasta la propia palabra me atemoriza... SOLEDAD.

Es curioso, rodeada de amigos y familiares y continúo diciendo que estoy sola... así ¿la soledad es sólo carecer del ser amado? extrañanemnte así lo siento y no parezco ser la única. Aún así, esa detestable palabra o ese insoportable estado me ha proporcionado más de lo que esperaba y, por eso, prefiero seguir en esta abnegación y entrega... ocultándole a mi fiel compañera mis verdaderos motivos.

He tenido buenos momentos, !cómo negarlo!... al abandonar mi cueva siento que el mundo por fin me pertenece, que me esperan grandes cosas y, por encima de todo, que vale la pena ser y existir. Sin embargo, al regresar a la oscuridad de mi refugio me atacan sus alidos... la melancolía y los recuerdos.

Con el celular en la mano me resisto a llamar... en el fondo una fuerza que viene de no sé dónde me recuerda las razones y me llena de esperanza... "por fin lo estás dejando ir y aún no es el momento"... Me echo a llorar y cuánto anhelo un abrazo, gritar por ayuda...y siento cómo me deja... !y cómo duele verlo irse!... !y cómo alivia el liberarse! Pasan una a una esas inolvidables imágenes de ese pasado en el que la soledad no era más que una inofensiva palabra... y me pregunto qué será de las vidas de esas personas que, aún sin importar quiénes sean, me otorgaron esos motivos para llorar y reír hoy. ¿Perdón? No, eso sucedió hace mucho, no se trata de eso... es reconciliación.

De la nada surge un sentimiento de amor inmenso, de eterno cariño, algo que presiento será para siempre... única y exclusivamente por ser lo que fueron... aún sin importar quiénes son ahora. Y desde el fondo de mi corazón ruego porque tengan lo que necesitan y conozcan más de cerca el verdadero amor... ese mismo que yo por mucho no pude darles... no porque no lo deseara, simplemente así tenía que ser ¿el por qué? la respuesta está en cada cuál... yo ya encontré la mía.

Pronto, porque sé que no falta demasiado, estaré a su lado desinteresadamente y me sentiré feliz de sentir esto ¿por qué de nuevo? porque es lo que deseo.

Poco después me quedo mirando por la ventana... espléndidas noches las que me atestiguan. Y me vuelve a invadir una felicidad antes inexperimentada... esa misma que se clava dolorosamente y alivia... el precio de crecer.

¿Enamorarme? No, no lo quiero y aquella voz vuelve a decirme que no es el momento, pero que vendrá. No soy quién para merecer noches en vela contemplando, besos que cuentan silenciosamente cuentos de hadas, desvelos que devuelven los sueños, sin alientos sin aparentes razones ... no estoy lista y no quiero tenerlo sin estarlo.
Curiosamente dejo de preocuparme... hace ya un buen tiempo que esa parte de mi vida dejó de preocuparme porque sin poder dar explicaciones coherentes sé que va a suceder. ¿Por qué tan segura? ¿de dónde provino de repente tanta fuerza? del único por el que he decidido dar la vida... del único al que delego mi futuro.

Aún a tientas un poco, sé que viene algo grande y me estoy (¿están?) preparando... lo poco o lo mucho que falte depende sólo de mí. ¿Las decisiones? No, tampoco me preocupan, ya fueron tomadas y no daré pasos de regreso.

Extrañamente esa ciega creencia en lo que no está pronosticado me da fuerzas, me impulsa a seguir...

La fuente... ese orgullo por mí misma que, creí, me habría abandonado para siempre.

miércoles, junio 27, 2007

Sabe a otra cosa

Inevitable es mirar atrás,
porque cuando se ha amado la soledad no sabe igual...

Y es este sabor amargo y dulce el que por momentos me hace reír para hacerme llorar,
y otros cuantos me hace llorar para hacerme reír.

Primera estación

El silencio es la peor bienvenida,
el miedo la inevitable respuesta del recién llegado.

Varias noches me dediqué a hablar para evitar aquello que era obvio...
estaba sola.

Larga lucha contra la corriente,
y por poco la inexistente reconciliación me hace olvidar lo que soy.

El cansancio se aporderó de los rastros humanos,
y el alma cedió a dejarse llevar.

Soledad sólo como estación,
no como parada,

Una oscura noche una voz respondió a lo que yo creía era un monólogo...
al final la soledad tampoco soporta el aislamiento,
y yo que pensé que el silencio era su fiel amante,
ahora puedo entender su abrupta ruptura...

No hay quien resista esa unión,
Ella huye como muchos a su propia naturaleza,
y en su huída no tiene más salida que hablar con aquellos que acompaña,
¿quién no ha oído que la soledad es buena consejera?

En estos últimos días, incluso, se ha convertido en mi amiga,
no diré que fiel porque tampoco quiero que se quede.

Tanto tiempo debatiéndome entre dos corazones...
al final el duelo era con el mío propio.

Eternos llantos por causas ajenas...
ahora el lamento es por las propias que he perdido.

Desgarrados gritos de aferración...
grito ahora celebrando mi libertad,
mi sin sabida anhelada pertenencia,
el tan evadido regreso a mi esencia.

martes, junio 12, 2007

Paso a paso

Camino ciegamente hacia delante,
el deseo inevitable de mirar y repasar lo que dejo atrás....

Busco dentro,
una pequeña luz me impulsa a continuar...
La mirada enfrente,
el corazón atrás...
Que insoportable se va volviendo su peso...

lunes, junio 11, 2007

MIREN!

Un paso más al frente,
su espalda es la vitrina.

Muchos soñadores se detienen a observar,
restos del cariño entre castillos de arena,
rastros de risas tras máscaras impenetrables,
series de instantes preciosos que aparecen hoy inescrutables.

Se retiran frustrados los observadores,
los sueños se unen al fracaso...

Han presenciado el fin de la esperanza.

jueves, junio 07, 2007

ja ja ja

A golpes se cierra la puerta,
a gritos se anuncia la amenaza.

El tacto palpa la insuficiencia,
tocar tu sombra,
rozar el sentimiento desvanecido...

Las lágrimas me culpan,
la insufrible forma de sentirte cerca,
de no haber tenido espacio,
de no haberme dado el tiempo.

Tu espalda y la oscuridad se cuela,
voces, voces...
la mentira tras la máscara,
el amor tras la indecisión.

Insoportable tu estridente risa,
tus desenfrenados chistes,
la satisfacción de haber soltado el hilo,
de dejar todo en el traicionero pasado.

Te veo entre nublados llantos,
te aferras a mí,
y miro cara a cara la soledad.

Los gusanos se han cansado de ser el plato fuerte del día...
Mañana reiré contigo

A la deriva

Un poco más hondo,
el naufragio del insalvable ser,
agonizantes susurros de aire,
anuncian el inexistente destino.

Próxima parada: el otro mundo.

domingo, junio 03, 2007

Bienvenidos al espectáculo

Que fácil apartarse del camino,
reservar puestos en primera fila para ver el espectáculo.

Primer acto,
llorar la derrota,
sangrar la desesperación.

Intermedio (habrá tinto y galletas en el lobby)

Segundo acto,
presenciar el suicidio del ser amado.

Qué simple,
pero qué duro cuando todo acabe.

Oscuridad

Las lágrimas me seducen,
me sofocan,
vanamente tratan de explusar el desagrado.

El reflejo en el espejo del alma,
me devuelve una mirada de odio,
me juzga sin piedad,
me incita a la inexistencia.

Las tentaciones exhacerban mi repugnacia,
la ventana me llama a gritos,
me promete la anhelada paz.

Fuerza,
un inútil recuerdo,
un certero olvido.

Amor,
una intensa punzada,
una estúpida razón para sustentar la vida.

La vida,
una incansable búsqueda de lo inalcanzable.

jueves, mayo 31, 2007

Primeras declaraciones

Una razón para guardar silencio,
mil para salir corriendo.

Presiento la culpa,
huelo el hedor del propio desprecio,
miro lo poco que he dejado,
lo mucho que he perdido,
lo insano de continuar existiendo.

El mundo me arrincona,
degusto mi desgracia,
desgasto el último halo de resistencia,
decido mi autodestrucción.

Probar el polvo,
comer los restos de la suprema bajeza,
y llorar hasta caer de rodillas.

Desplaza la inmundicia al orgullo,
el dolor a la dignidad...
y al final,
se materializa la aterradora soledad.

Una de dos,
me mata,
o gano la estúpida carrera contra el tiempo,
y lo hago yo misma.
Por primera vez siento no merecer el amor...

miércoles, mayo 30, 2007

Nueva etapa

Abro las puertas al duelo, al llanto diario...
A esta fase de mi vida la llamaré "Diario de un Suicida"
La única vez que he sido sincera y ante tus ojos terminé convirtiéndome en una gran mentira.

viernes, mayo 25, 2007

Adiós

Una mentira y la duda me carcome,
una debilidad y me lanzo al abismo.
El dolor me ha robado los sueños,
la traición,
las ganas de volverlo a intentar.

En la oscuridad busco mi pasado,
ahí sigue ella al final del camino,
y un olor a sufrimiento derrama la última lágrima.

Me abraza y ya nada importa,
el recuerdo se niega a esfumarse,
se hace presente,
y puedo ver cuán feliz fui.

Pero el tiempo no nos premia,
y la veo retomar su camino,
ese que hace mucho dejó de ser el mío…

martes, mayo 01, 2007

Un sueño

Fuerzas que no son más que un recuerdo,
Vidas que fantasean en mi mente,
Van y vienen,
Vuelven y me dejan un sin sabor,
Un amargo sentimiento de asco,
Un vago odio hacia mi debilidad.

Duermo,
Mi subconsciente grita,
Y no se resigna.
Volar, volar, volar,
Mi eterno sueño infantil,
Mi frustrado intento de libertad.

Encadenada al miedo,
Atada a la inseguridad,
a esta detestable vida de adulta,
a este insoportable sentimiento de no ser capaz.

¿Mi vuelo?
No más que en sueños.

martes, abril 24, 2007

Telenovela

¿Quién lo diría? Estoy participando en un taller en el cual estamos grabando el trailer de una telenovela. Nos dividieron en grupos y nos tocó escoger el nombre y la imagen de nuestra productora, inventarnos una buena historia para la novela y venderla a los profesores, que en este caso son los clientes.
Siempre me he inclindo más por las letras, pero esta experiencia con el video ha sido estupenda y, de hecho, me ha exigido bastante. Creo que siempre hay que ir un poco más allá de lo que uno cree amar.
El viernes estaremos presentando la novela, así que ese día publicaré el video que con toda seguridad está fuertemente relacionada con los intereses de las personas que visitan este blog. Nuevas propuestas, nuevos temas de debate que nadie se ha atrevido a llevar a la pantalla. Excelente oportunidad para mostrar eso que la sociedad se niega a ver.
Para los chismosos o interesados en ver el trabajo de un grupo de alumnos de diferentes facultades, aquí les dejo los blogs que pueden visitar:

jueves, abril 19, 2007

Primera vista



Me han encargado una misión: mirar quién fue David LaChapelle y escoger un tema para redactar un buen artículo relativo a él. Luego, se recogerán todos los artículos hechos por los estudiantes de la clase "Proyecto digital en línea" y haremos entre todos una revista virtual. El proyecto es interesante y me tiene sumamente emocionada, por lo que espero que sean testigos del proceso.

En esta primera vista de este personaje, me encontré con cosas realmente interesantes acerca de este polifacético personaje.

Fotógrafo

Gay

Ha hecho campañas publicitarias: L’Oreal, Iceberg, MTV, Ecko, Diesel Jeans, Sirius, Ford, Sky Vodka y la campaña Got Milk?.

Ha diseñado portadas de discos: Macy Gray, Moby, No Doubt, Whitney Houston, Elton John y Madonna.

Ha realizado retratos de celebridades: Madonna, Leonardo DiCaprio, Pamela Anderson, Uma Thurman, Marilyn Manson, Mark Wahlberg, Drew Barrymore y Elton John

Ha sido director de videos musicales: Jennifer López, Britney Spears, Avril Lavigne, No Doubt, Whitney Houston, Moby, Macy Gray, Blink 182, Elton John, Christina Aguilera y The Vines

También director de comerciales: marca de ropa H&M

Ha dirigido filmes: Rize

Ha escrito de libros: LaChapelle Land (1996), Hotel LaChapelle (1999) , Artists & Prostitutes (2005) , Heaven to Hell (2006)

Aún no sé por cuál tema decidirme para abordar a este personaje, pero su fotografía es realmente interesante... ¿De qué les gustaría saber más acerca de este sujeto?










lunes, abril 16, 2007

Eso intento

La universidad me deja poco tiempo para escribir debido a que estoy dando comienzo a mi tesis. Les pido disculpas. Prometo volver a escribir esta semana. Mientras tanto, aquí les dejo algo de mi primer sufrimiento...

Me dices que nunca me querrás como te quiero yo,
Que no tengo oportunidad,
Que me olvide de ti,
Que busque en otra persona lo que ya encontré,
Que continúe con mi vida,
Que la felicidad me estrellará,
Y el tiempo te borrará.

Eso intento a diario pero me es difícil cuando en silencio me miras fijamente y tus ojos me hablan de sentimientos,
Cuando te resistes a alejarte de mí,
Cuando por todos los medios tratas de llegar a mí y doblegar mi fortaleza,
Cuando con preguntas buscas hacerme hablar de lo que siento,
Cuando me abrazas tan fuertemente contra ti,
Cuando recurres a las palabras para decirme que me quieres o me extrañas.

Eso intento a diario,
Pero me es imposible si me dices que un impulso por darme un beso te cruzó la mente.

Dime cómo quieres que sea feliz,
Que me olvide de ti,
Que continue con mi vida,
Si a diario intento olvidarte y tú te empeñas en hacerme recordarte.

Dime que no tengo oportunidad,
Soy lo suficientemente fuerte para soportarlo,
Pero actúa de acuerdo a eso,
Pues tus contradicciones reemplazan el cariño por rabia,
Y prefiero morir amándote a vivir odiándote.

sábado, marzo 24, 2007

En el silencio existimos

Debajo de la mesa me rozas la mano,
la distracción ajena te da el valor,
la luz baja te ofrece el momento.

Te miro al sentir el contacto,
complicidad en tus ojos,
un poco de risa,
te ufanas de burlar al mundo.

Y el mundo continúa allí,
ocupado en sus idioteces,
ignorando que el enemigo respira a su lado,
y avanza cuando da la espalda.

El golpe por detrás,
la puñalada rastrera,
lo que el mundo ha pedido,
lo poco que nos ha regalado a regañadientes.

Un oscuro beso,
un abrazo entre cuatro paredes,
una invisible caricia,
una silenciosa cogida de mano,
!y cuánto añoras la luz,
deseas la libertad,
extrañas exponerte,
necesitas gritar!

No te quejes,
mientras el mundo continúe ocupado,
los instantes seguirán siendo nuestros.

Tesis

Y las voces se alzarán desde el silencio,
y a través de las palabras,
el silencio será mi voz.

He empezado mi tesis y mi libro será el resultado.
Les avisaré cuando salga, pero también serán testigos de mi proceso.

lunes, marzo 12, 2007

La Hija del Caníbal

Presento mi libro por excelencia: La Hija del Caníbal. Aquí Rosa Montero logra develar los más íntimos secretos de la humanidad, la esencia misma de ser y pertenecer a la imperfecta y putrefacta raza humana. Más de una vez esta mujer me impactó con las palabras adecuadas… ¡qué sorprendente puede llegar a ser leerse en las palabras ajenas!

“La identidad no es más que el relato que nos hacemos de nosotros mismos” Me pregunto cuánto relatos podremos hacernos de nosotros mismos… el dilema no concluye.

“(…) el silencio puede ser ensordecedor y la ausencia invasora.”

“(…) porque uno no sabe ver aquello que ignora que está buscando.”

“(…) todos ocultamos, todos mentimos, todos poseemos algún pequeño secreto inconfesable.”

“(…) es siempre en los momentos de debilidad cuando creemos querer a quien necesitamos.”

“(…) resulta que a menudo los recuerdos propios nos parecen ajenos.”

“(…) no soy más que este instante de conciencia en la negrura.”

“(…) vivimos un presente dormidos desde el que soñamos que tuvimos pasado.”

“(…) no hay más realidad que la que completamos, traducimos, alteramos con nuestra mirada. Tantas realidades como ojos.”

“(…) uno tiende a idealizar aquello que necesita.”

“Dormir es ensayar la muerte (…)”

“Tendemos a atribuirle a la belleza virtudes ajenas a lo meramente físico (…)”

“(…) vivir es perder (…)” Habría que responder a la pregunta: ¿para qué jugar?... obligación supongo… no hubo opción.

“(…) la sustancia misma de la vida es el temor.”

“Porque las cosas son como son, y siempre hubieran podido ser mucho peores.”

“Uno nunca está preparado para perder.” Contradictorio, ¿no? Si vivir es perder, pero no estamos preparados para perder… ¿no estamos preparados para la vida?... ¡Qué diablos seguimos haciendo aquí? Tal vez presenciar nuestra propia derrota.

“(…) todos somos lo que nos demás nos creen y como nos miran.” Pero cada quien nos mira de manera diferente… y la multiplicidad continúa.

“La buena noticia es que, si sobrevives, el sufrimiento enseña. La mala noticia es que el verdadero sufrimiento casi siempre mata.”

“Todos llevamos dentro nuestro propio infierno (…)”

“La desgracia es un lugar del que regresan pocos” Regresan pocos, pero son muchos los que viven o se alimentan de ella.

“(…) La primera fase del amor no la vives tú, sino esa enajenada en la que te conviertes.”

“Lo que públicamente se entiende por normal no es lo más habitual, sino los normativo, lo convencionalmente obligatorio.” Y no hay nada más cierto… ¿quién define qué es lo normal o lo anormal? ¿Existe esa clasificación?

“Es tan impensable el horror cuando se piensa”

“La lucha no nos lleva a ningún lado, pero, por otra parte, luchar era lo único que nos quedaba.” ¿Es realmente lo único que nos sigue quedando?

“Este tipo de amor es como una droga. Te ofrece el paraíso, pero te mata.”

“Uno siempre puede encontrar centenares de justificaciones para adornar sus errores y debilidades.” En eso podemos convertir nuestra identidad… un relato de justificaciones…

“(…) la memoria de las personas es muy débil.”

“El verdadero poder siempre está en la sombra.” Y de la sombra en que me encuentro pronto emanará el poder que necesito…

“Vivir es ser tentado (…)” … o señalado…

“No hay arbitrariedad mayor ni injusticia más atroz que la del sentimiento.” ¿Quién lo habría dicho mejor? Quizá todo se reduce a esto.

sábado, marzo 10, 2007

El detalle



He descubierto que nuestra identidad traspasa el cuerpo. Los objetos pueden decir más de nosotros de lo que tal vez quisiéramos. Nuestra esencia se expresa a través de los pequeños detalles hasta hacer que ese mundo exterior nos pertenezca realmente.

sábado, marzo 03, 2007

A través de mi ventana


NOSTALGIA+MELANCOLÍA+LÁGRIMAS+PASADO+SUEÑOS+TRISTEZA+OSCURIDAD+SOLEDAD+PENSAMIENTOS+REFLEXIÓN+TACITURNO

"La belleza de cualquier clase en su manifestación suprema excita inevitablemente el alma sensitiva hasta hacerle derramar lágrimas." (Edgar Allan Poe)

"La melancolía es la dicha de estar triste." (Víctor Hugo)

miércoles, febrero 28, 2007

Hacia adentro

Libertad negada,
expresión clausurada…
mi condenada existencia.

Frustrados sueños,
grises esperanzas…
mi derrotado futuro.

Eterna lucha,
vencido amor…
mi sentimiento sin sabor.

Clandestinidad cobarde,
ocultamiento evasivo…
mi refugio de huida.

Condicionada por una elección,
no la de ser…
la de aceptación.

martes, febrero 27, 2007

¿Madonna?

Las cosas son lo que uno quiere que sean. "Tantas realidades como ojos" (Rosa Montero)


lunes, febrero 26, 2007

Identidades virtuales



El deseo de ser una ha degenerado en curiosidad.

Detrás de la pantalla continúa la lucha por rebatir la concepión del yo como unidad y la búsqueda por experimentar la multiplicidad de mi propio ser.

Tras esta melancólica tinta se escribe un ser al que aún le queda algo de humor

lunes, febrero 19, 2007

Obsesión

El dolor se escurrió entre mis dedos,
el escaso recuerdo dejó de hablarme en las largas noches,
el impulso faltó en sus intentos de provocarme,
el llanto se escondió de mi melancólico mundo,
y las pocas risas se burlan de lo que fui con ella.

Muy poco de mí,
su esencia halló refugio en el vacío,
y fui sólo un halo de ella.

Una corta separación,
y corría de nuevo tras mi falsa alma.

Finalmente el mundo me rinde homenaje,
el aire me devuelve el aliento propio,
vuelvo a reescribirme en el papel.

Va para volver,
huye para aferrarse,
cree para engañarse.

Y en el intermedio la carcome el tiempo,
la traiciona el alma,
la impulsa el sentimiento,
presa de su propia obsesión.

Dominada por el autoengaño,
da un paso más hacía mí,
Y la imagen forzada termina por olvidarme.

jueves, febrero 15, 2007

Lindas vacaciones


Para que se entienda a qué me refiero cuando digo que tuve algunos percances en mi viaje.

sábado, febrero 10, 2007

Fiesta de disfraces


Llegué al gran salón después de algunos percances. Las murallas se alzaban a lado y lado, el mar repicaba con fuerza y la brisa me susurraba que no existía verdadera razón para estar prevenida. Las personas se arremolinaban en grandes grupos y mantenían alcohólicas conversaciones. Faltaban 5 minutos para las 12 de la noche. Finalmente, en medio de la multitud, la vi. Tenía puesta una camisa amarilla, una larga falda negra y esos grandes ojos verdes que la hacen tan especial. Estaba sentada con la cabeza entre los brazos... había ocurrido lo que yo más temía y lloraba desconsolada. El lobo estepario había cumplido su cometido... el cuchillo había sido enterrado hasta el fondo. Pensé que ya era demasiado tarde para este otro yo, este que entendió que el lobo no es un ser, es sólo un estado del alma, como alguien alguna vez me lo hizo saber.

"Armanda". Ella levantó la cabeza y me miró desconcertada. ¿Es este el lobo que descontrolado siguió la historia al pie de la letra? ¿Es este el ser que se encargó de darme la última puñalada? Le garré las manos y la puse de pie frente a mí. Sus ojos me miraban sin comprender lo que estaba sucediendo. ¿Dónde estaban los colmillos? ¿Dónde había quedado el instinto asesino?

Doce en punto. Gritos de júbilo se unieron al son de los juegos pirotécnicos, nuevas esperanzas y sueños empezaron a tomar forma después de un terrible año. La besé...justo a tiempo (y luego dicen que por qué la puntualidad es importante).

Fin del lobo estepario. Comienzo del hombre enamorado.


lunes, diciembre 18, 2006

Lobo estepario. Parte 3




Y finalmente aparece Armanda en mi historia. La encuentro en una noche de desesperación, cuando sólo la navaja de afeitar me esperaba en casa. Esa mujer que con paciencia ha ido recogiendo los rastros de mi pasado y me ha enfrentado al espejo. Esa mujer que me ha prometido una vida más simple, liberada de sufrimientos. Esa misma que me sentenció esa noche a enamorarme de nuevo en un baile de disfraces que está a punto de acontecer (¿concidencialmente?) en la única ciudad que me ha visto amar. Tras alguna de todas esas máscaras he de descubrirla. "Creo que me pido ser la Armanda de tu libro, me pido Cartagena como el baile de disfraces..." me dijo hace poco.

Y mientras tanto, este impaciente lobo estepario espera con el entumecido corazón entre las manos a que esa mujer cumpla su cometido. De no ser así, no quedará más que el hombre y el lobo frente al espejo, ese mismo en el que nunca más podrá volver a verse reflejado por hallarse de nuevo en absoluta oscuridad.

“Y ella era para conmigo precisamente como en este momento me convenía que fuera. ¡Oh, y así ha sido siempre conmigo desde aquella hora! Me trataba con tanto cuidado como yo necesitaba, y tan burlonamente como necesitaba también”

“Era muy bueno obedecer a alguien, estar sentado junto a alguien que lo interrogara a uno, le mandara y le riñera.”

“Al hacer ademán de levantarse, se deprimió profundamente mi ánimo, tuve miedo de que se fuera y me dejara solo, y entonces volvería todo a ser como antes había sido.”

“De pronto un ser humano, una persona viva que rompe la turbia campana de cristal de mi aislamiento y me alarga la mano, una mano cálida, buena y hermosa. De repente, otra vez cosas que me importaban algo, en las que podía pensar con alegría, con preocupación, con interés. Pronto una puerta abierta, por la cual la vida entraba hacia mí. Acaso pudiera vivir de nuevo (…). Mi alma, adormecida de frío y casi yerta, volvía a respirar, aleteaba soñolienta con débiles alas minúsculas.”

“Sólo pensaba en ella, lo esperaba todo de ella, me hallaba dispuesto a sacrificarle todo y ponérselo todo a los pies, sin estar enamorado de ella en lo más mínimo.”

“(…) reconocía que la insoportable tensión entre no poder vivir y no poder morir era lo que le daba importancia a la desconocida (…). Ella era la pequeña ventanita, el minúsculo agujero luminoso en mi sombría cueva de angustia. Era la redención, el camino de la liberación. Ella tenía que enseñarme a vivir o enseñarme a morir; ella, con su mano segura y bonita, tenía que tocar mi corazón entumecido, para que al contacto de la vida floreciera o se deshiciese en cenizas. De dónde ella sacaba estas fuerzas, de dónde le venía la magia, por qué razones misteriosas había adquirido para mí esta profunda significación (…)”

“Pero lo que más me hacía falta, por lo que suspiraba tan desesperadamente, no era saber y comprender, sino vida, decisión, sacudimiento e impulso.”

“Fuese quien quisiera esta muchachita inteligente y misteriosa, fuera cualquiera el modo de haber llegado a esta relación conmigo, me era igual; ella estaba allí, el milagro se había realizado de que yo hubiera encontrado una persona y un interés en la vida. Importante era sólo que esto continuara, que yo me entregase a esta atracción, siguiera a esta estrella.”

“(…) tú eres tan completa y absolutamente diferente a mí…Eres mi polo opuesto; tienes todo lo que a mí me falta.”

“(…) estos ojos parecían haber sufrido ya todo el dolor imaginable y haber hecho amén a todo.”

“-Yo te gusto – continuó ella -, por el motivo que ya te he dicho: he roto tu soledad, te he recogido precisamente ante la puerta del infierno y te he despertado de nuevo. Pero quiero de ti más, mucho más. Quiero hacer que te enamores de mí. (…) Tú me necesitas actualmente, de momento, porque estás desesperado y te hace falta un impulso que te eche al agua y te vuelva a reanimar.”

“(…) y, sin embargo, a todo esto no podía yo responder con plena libertad y alegría, no podía olvidarme y entregarme por completo.”

“Yo he de hacer desde luego todavía que te enamores de mí, pero no hay prisa. Primero, somos camaradas, somos personas que esperan llegar a ser amigos, porque nos hemos conocido mutuamente. Ahora queremos los dos aprender el uno del otro y jugar uno con otro.”

“¡Qué persona tan extraordinaria eres, muchacha! En todo me comprendes y te me adelantas.”

“Pero sufrir por la vida, oh, sí; en eso tengo experiencia.”

“Ya tengo de ti la sospecha de que tomas el amor terriblemente en serio. Puedes hacerlo, puedes amar a tu manera ideal cuanto quieras, eso es cosa tuya.”

“Amar ideal y trágicamente, oh amigo, eso lo sabes con seguridad de un modo magnífico, no lo dudo, todo mi respeto ante ello. Pero ahora has de aprender a amar también un poco a lo vulgar y a lo humano”

“Para este mundo sencillo de hoy, cómodo y satisfecho con tan poco, eres tú demasiado exigente y hambriento; el mundo te rechaza, tienes para él una dimensión de más.”

“Una vida fácil, un fácil amor, una muerte fácil, no eran cosas para mí.”
Mi querida Armanda: gracias por hacer parte de mi propio teatro mágico. Lo único que te pido es que no sigas al pie de la letra la historia, pues no quiero verte morir a manos de este puñal que guardo en el bolsillo de mi pantalón. Deseo salir de este teatro de tu mano para enfrentarnos juntas a esa realidad que nos esperas impaciente

viernes, diciembre 08, 2006

Lobo estepario parte 2


Continúo pasando las páginas y encuentro en mí al lobo-hombre, me regocijo en la multiplicidad del yo y lloro mi desventura y vano deseo de unidad. Soy una mera ficción, una simple ansia de ser más que un devenir.


“(…) yo no soporto con facilidad precisamente esta semisatisfacción, que al poco tiempo me resulta intolerablemente odiosa y repugnante, y tengo que refugiarme desesperado en otras temperaturas, a ser posible por la senda de los placeres y también por necesidad por el camino de los dolores (…) y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa.”

““Tengo gran curiosidad por ver cuánto es realmente capaz de aguantar un hombre. En cuanto alcance al límite de lo soportable, no habrá más que abrir la puerta y ya estaré afuera.”

“Todos saben muy bien, en alguno de los rincones de su alma, que el suicidio es, en efecto, una salida, pero muy vergonzante e ilegal, que en el fondo es más noble y más bello dejarse vencer y sucumbir por la vida misma que por la propia mano.”

“Presiente su situación dentro del edificio del mundo, presiente y conoce a los inmortales, presiente y teme la posibilidad de un encuentro consigo mismo, sabe de la existencia de aquel espejo, en el cual siente tan terrible necesidad de mirarse y en el cual teme con mortal angustia verse reflejado.”

“En la poesía que hasta ahora se conoce, los especialistas, los competentes, prefieren el drama, y con razón, pues ofrece (u ofrecería) la posibilidad máxima de representar al yo como una multiplicidad (…)”

“Quien quiera llegar a conocer esto ha de decidirse a considerar a las figuras de una poesía así no como seres singulares, sino como partes o lados o aspectos diferentes de una unidad superior (sea el alma del poeta).”

“(…) el pecho, el cuerpo no es nunca más que uno; pero las almas que viven dentro no son dos, ni cinco, sino innumerables (…)”

“El hombre simpático, pero sentimental, que canta la canción del niño dichoso, quisiera volver también a la naturaleza, a la inocencia, a los principios, y ha olvidado por completo que los niños no son felices en absoluto, que son capaces de muchos conflictos, de muchas desarmonías, de todos los sufrimientos.”

jueves, diciembre 07, 2006

Y vuelve...


Vuelve a atormentarme,
Hoy me acecha aprovechando mi inferioridad,
Estoy completamente indefensa…

Su recuerdo me ha encontrado en absoluta soledad,
Esta vez presente en letras,
Materializado en un libro escrito por un ser que, aún ignorando su existencia, aparenta haber pasado más tiempo a su lado que yo.

Y llora mi pena cuando la razón enmudece,
Y grita en silencio mi alma cuando me abandona la cordura…

No queda más que esto,
No quedo más que yo y mi vivo dolor.

LOBO ESTEPARIO

Avanzo a pasos lentos y, aún sin haberlo leído antes, releo a Haller, ese personaje que alguna vez me dejó ser parte de su aislamiento, y objeto de sus desesperados deseos de amar... Era, en definitiva, un lobo estepario...

"(...) era un genio del sufrimiento (...) se había forjado dentro de sí una capacidad de sufrimiento ilimitada, genial, terrible. (...) la base de su pesimismo no era desprecio del mundo, sino desprecio de sí propio, pues si bien hablaba sin miramentos y con un sentido demoledor de instituciones y de personas, nunca se excluía a sí, siempre era él mismo el primero contra quien dirigía sus flechas, era él mismo el primero a quien odiaba y negaba..."

"Por lo que se refería a los demás, a cuantos lo rodeaban, no dejaba de hacer constantemente los intentos más heroicos y serios para quererlos, para hacerles justicia, para no causarles daño, pues el "ama a tu prójimo" lo tenía tan hondamente inculcado como el odio a sí mismo. Y de este modo, fue toda su vida una prueba de que sin amor de la propia persona es también imposible el amor al prójimo, de que el odio de uno mismo es exactamente igual, y en fin de cuentas produce el mismo aislamiento y la misma desesperación, que el egoísmo más rabioso"

"(...) "La mayor parte de los hombres no quieren nadar antes de saber". No es esto espiritual? ¡No quieren nadar, naturalmente! Han nacido para la tierra, no para el agua. Y, naturalmente, no quieren pensar; como que han sido creados para la vida, ¡no para pensar! Claro, y el que piensa, el que hace del pensar lo principal, ese podrá acaso llegar muy lejos en esto; pero ese precisamente ha confundido la tierra con el agua, y un día u otro se ahogará."

"Pero cada vez hube de ver que desde su espacio vacío, desde su modo de ser extraño y su lobuznez esteparia, le admiraba nuestro pequeño mundo (...) y lo amaba, como a lo firme y seguro, como a lo lejano e inasequible, como al hogar y a la paz, hacia lo cuales no había camino alguno para él."

"(...) como si se afanara indecible y desesperadamente por penetrar, por una rendija cualquiera, en este pequeño mundo pacífico y aclimatarse a él, aunque no fuera más que por una hora."

"Iban del brazo, y él parecía feliz; volvió a admirarme cuánta gracia y hasta ingenuidad podía tener en ocasiones su rostro solitario y preocupado, y comprendí a aquella mujer (...)"

"(...) el lobo estepario llevaba la vida de un suicida. Y, sin embargo, no creo que se quitara la vida en aquella ocasión en que inopinadamente y sin despedirse, pero después de abandonar todo lo que tenía pendiente, abandonó un buen día nuestra ciudad (...) No se dejó otra cosa más que un manuscrito (...), y que con pocos renglones me dedicó a mí, con la observación de que podía hacer de él lo que se me antojara."

"No, estoy persuadido de que no se ha quitado la vida. Vive todavía; por cualquier parte va subiendo y bajando, sobre sus piernas cansadas, las escaleras de casas extrañas (...); desde sus ventanas oye vivir al mundo y a los hombres y se sabe excluido, pero no se mata, pues un resto de fe le dice que tiene que apurar hasta el fin dentro de su corazón este sufrimiento, este tremendo sufrimiento, que es de lo que, a la postre, habrá de morir. Yo pienso con frecuencia en él; no me ha hecho la vida más fácil, no tuvo el don de apoyar y fomentar en mí lo fuerte y alegre, ¡oh, al contrario! Pero yo no soy él, y yo no llevo su clase de vida, sino la mía (...). Y de este modo, podemos pensar en él con calma y amistad (...)"

"(...) la enfermedad psíquica de Haller es - hoy lo sé - no la quimera de un sólo individuo, sino la enfermedad del siglo mismo (...), enfermedad de la cual no son atacadas sólo las personas débiles e inferiores, sino precisamente las más fuertes, las espirituales, las de más talento."

"Significan literalmente un paseo por el infierno, un paseo, ora lleno de angustia, ora animoso, a través del caos de un mundo psíquico en tinieblas, emprendido con la voluntad de atravesar el infierno, mirar frente a frente el caos, soportar el mal hasta el fin."

"(...) pertenece a aquellos que se han enzarzado entre dos épocas, que se han salido de toda seguridad e inocencia, a aquellos cuyo sino es vivir todos los enigmas de la vida humana subliminados como infierno y tormento en su propia persona."




“Pero lo que no había aprendido era a una cosa: a estar satisfecho de sí mismo y de su vida.”

“(…) como todo hombre cree que los sufrimientos que le han tocado en suerte son los mayores del mundo (…). Y hasta la vida más desgraciada tiene también sus horas luminosas y sus pequeñas flores de ventura entre la arena y el peñascal.”

“Por lo general era muy desgraciado, eso no puede negarse, y también podía hacer desgraciados a otros, especialmente si los amaba y ellos a él.”

“Pero en medio de su libertad lograda se dio bien pronto cuenta (…) de que esa su independencia era una muerte, que estaba solo, que el mundo lo abandonaba de un modo siniestro, que los hombres no le importaban nada; es más, que él mismo a sí tampoco, que lentamente iba ahogándose en una atmósfera cada vez más tenue de falta de trato y de aislamiento.”